30 de setiembre de 2007

Fábula del lobo tenaz y el pastor irresponsable


Los lobos se acercaban, amenazantes. En el aprisco, el rebaño dormía. También dormía el perro, narcotizado por el pastor. Sólo éste, el pastor, velaba. El pastor miró a los lobos. Sacrificó una oveja y se la arrojó en signo de buena voluntad. Los lobos la devoraron, pero siguieron acercándose. Lo mismo hicieron cuando el pastor les arrojó una segunda oveja. Entonces el pastor dijo: “Si seguís acercándoos, oiréis mi enojo”. Los lobos dijeron: “Ya lo hemos oído”, y siguieron avanzando. Entonces dijo el pastor: “Si avanzáis más, os espera el fracaso”. Pero los lobos sólo tenían ojos para las apetitosas ovejas que dormían; siguieron avanzando. Y entonces el pastor amenazó: “Si continuáis, violaréis la ley”. Pero los lobos contestaron: “¿Y quién la defenderá? ¿Las ovejas, inermes? ¿El perro, dormido?”.

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