17 de marzo de 2025

Traducciones

Restaurant at the end of the universe

Douglas Adams

Chapter 28:

The major problem - one of the major problems, for there are several - one of the  many major problems with governing people is that of whom you get to do it; or  rather of who manages to get people to let them do it to them.

 To summarize: it is a well known fact, that those people who most want to rule  people are, ipso facto, those least suited to do it. To summarize the summary:  anyone who is capable of getting themselves made President should on no account be allowed to do the job. To summarize the summary of the summary:  people are a problem.

 And so this is the situation we find: a succession of Galactic Presidents who so  much enjoy the fun and palaver of being in power that they very rarely notice  that they're not.

 And somewhere in the shadows behind them - who?

Who can possibly rule if no one who wants to do it can be allowed to?


Google Translate:

El principal problema —uno de los principales, pues hay varios—, uno de los muchos problemas importantes al gobernar a la gente, es a quién se le asigna el poder; o mejor dicho, quién consigue que la gente se lo permita.

En resumen: es bien sabido que quienes más desean gobernar son, ipso facto, los menos capacitados para hacerlo. En resumen: a cualquiera que sea capaz de conseguir la presidencia no se le debería permitir bajo ningún concepto ejercer el cargo. En resumen: la gente es un problema.

Y así es la situación: una sucesión de presidentes galácticos que disfrutan tanto de la diversión y el palabrerío de estar en el poder que rara vez se dan cuenta de que no lo están.

Y en algún lugar en las sombras, tras ellos, ¿quién?

¿Quién puede gobernar si no se le permite hacerlo a nadie que lo desee?


Grok 3 (Español argentino):

El problema principal —uno de los principales, porque hay varios—, uno de los tantos problemas grosos a la hora de gobernar a la gente, es a quién se le da el poder; o mejor dicho, quién logra que la gente se lo deje tener.

En resumen: está clarísimo que los que más quieren mandar son, por ese mismo hecho, los menos aptos para hacerlo. En resumen: a cualquiera que sea capaz de agarrar la presidencia no se le debería dejar, ni en pedo, ocupar el puesto. En resumen: la gente es un quilombo.

Y así está la cosa: una seguidilla de presidentes galácticos que disfrutan tanto de la joda y la chamuyada de estar en el poder que casi nunca se avivan de que, en realidad, no lo tienen.

Y en algún lugar, en las sombras, detrás de ellos, ¿quién?

¿Quién puede gobernar si no se le permite a nadie que tenga ganas de hacerlo?


Grok 3 (Español neutro):

El problema principal —uno de los principales, porque hay varios—, uno de los muchos problemas importantes al gobernar a la gente, es a quién se le otorga el poder; o mejor dicho, quién logra que la gente se lo permita.

En resumen: es bien sabido que quienes más desean gobernar son, por ese mismo hecho, los menos capacitados para hacerlo. En resumen: a cualquiera que sea capaz de obtener la presidencia no se le debería permitir bajo ninguna circunstancia ejercer el cargo. En resumen: la gente es un problema.

Y así está la situación: una sucesión de presidentes galácticos que disfrutan tanto de la diversión y las palabras de estar en el poder que rara vez se dan cuenta de que no lo tienen.

Y en algún lugar, en las sombras, detrás de ellos, ¿quién?

¿Quién puede gobernar si no se le permite a nadie que lo desee?


Grok 3 (Español de la Real Academia Española de la Lengua):

El problema principal —uno de los principales, pues hay varios—, uno de los numerosos problemas importantes al gobernar a las personas, es a quién se le confiere el poder; o, mejor dicho, quién consigue que las personas se lo permitan.

En resumen: es bien sabido que quienes más desean gobernar son, por ese mismo hecho, los menos capacitados para hacerlo. En resumen: a cualquiera que sea capaz de obtener la presidencia no se le debería permitir bajo ningún concepto desempeñar el cargo. En resumen: las personas son un problema.

Y así está la situación: una sucesión de presidentes galácticos que disfrutan tanto de la diversión y la retórica de estar en el poder que rara vez se percatan de que no lo tienen.

Y en algún lugar, en las sombras, tras ellos, ¿quién?

¿Quién puede gobernar si no se permite hacerlo a nadie que lo desee?


Grok 2 (Español del reguetón):

El rollo principal —uno de los más grandes, que hay varios, ¿sabes?—, uno de los tantos líos cabrones pa’ gobernar a la gente, es pa’ quién va el poder; o mejor dicho, quién se las arregla pa’ que la gente le deje mandarla.

En corto: to’ el mundo sabe que los que más quieren gobernar son, por eso mismo, los menos que sirven pa’ esa vaina. En corto: al que logre pillar la presidencia, ni de coña se le debería dejar meterse en ese puesto. En corto: la gente es un despelote.

Y así ‘tá el asunto: una pila de presidentes galácticos que gozan full con la joda y el bla, bla, bla de estar en el poder, que casi nunca se coscan de que no mandan un carajo.

Y en algún lao, en la sombra, detrás de ellos, ¿quién?

¿Quién puede mandar si no dejan que lo haga nadie que tenga ganas, papá?


Grok 3 (Como un poema gauchesco):

El problema mayor, entre varios que hay,

—uno de los muchos, pa’ no errar el compás—,

es quién se queda con el poder, ¡vaya faz!,

o quién hace que el pueblo lo deje mandar.  

En criollo te digo, y es cosa sabida,

que el que más quiere el mando, menos sirve en la vida;

al que agarra la silla, por su propia medida,

no hay que dejarlo sentarse, ¡ni en broma, querida!  

El pueblo es un lío, ¡qué te voy a contar!,

una sarta de “presis” que quieren gozar,

galácticos ellos, con verso y charlar,

y no se avivan que el poder no han de alcanzar.  

Y allá en las sombras, detrás del telón,

¿quién mueve los hilos, quién tiene el timón?

¿Quién puede gobernar, decime, varón,

si al que le gusta el puesto no le dan la razón?


Grok 3 (Como el romance del Cid):

El principal dilema, entre muchos que son,

—uno de tantos que al gobernar se formó—,

es quién toma el poder con su brazo y valor,

o quién al pueblo convence y le gana su amor.  

Sabed todos bien, por ley de razón,

que aquel que más ansia el mando en su afán,

es el menos dotado para tal galardón,

y al que la corona ciñe, ¡no ha de entrar en acción!  

El pueblo es tormenta, un mar sin fin,

una estirpe de reyes que gozan al sol,

galácticos príncipes con verbo sutil,

mas nunca reparan que el cetro perdió su vigor.  

Y en sombras ocultas, tras el pendón,

¿quién guarda el secreto, quién tiene el honor?

¿Quién puede regir con firme corazón,

si al que lo desea lo niega el clamor?


Grok 3 (Al estilo de Borges):

El problema cardinal —uno de los primordiales, pues múltiples son—, uno de los numerosos enigmas graves que afligen el gobierno de los hombres, reside en a quién se le confía el poder; o, con mayor precisión, quién logra que la muchedumbre, en su ceguera, se lo consienta.  

Es un axioma tácito, casi una verdad de las esferas: aquellos que más anhelan el cetro son, por esa misma avidez, los menos idóneos para empuñarlo. En síntesis: quienquiera que alcance la cima del mando debería, por mandato irrevocable, ser privado de ejercerlo. En síntesis: el hombre, en su esencia, es el laberinto.  

Así se despliega el drama: una procesión de regentes galácticos, ebrios de la fiesta y el rumor del poder, que rara vez advierten la vacuidad de su reinado.  

Y en algún intersticio de tinieblas, tras el velo de sus figuras, ¿quién?

¿Quién puede gobernar, si a todo aquel que lo codicia se le veda el acceso al trono eterno?


Grok 3 (Al estilo de Cien años de soledad):

El problema mayor —uno de los tantos principales, porque muchos había—, uno de los grandes males que pesaban sobre el arte de gobernar a la gente, era saber a quién se le entregaba el poder; o más bien, quién conseguía que los hombres, con sus ojos nublados por el polvo del tiempo, se lo dejaran en las manos.  

Todos lo sabían en el pueblo, como se sabe que el sol quema y la lluvia moja: los que más querían mandar eran, por esa misma hambre, los menos capaces de hacerlo. En pocas palabras: al que lograra trepar hasta la presidencia no había que dejarlo, ni por un segundo, sentarse en el sillón del mando. En pocas palabras: la gente era un nudo que nadie desataba.  

Y así pasaban los días en aquella tierra: una fila de presidentes galácticos, embriagados por el jolgorio y las palabras que retumbaban como tambores, sin darse cuenta casi nunca de que el poder se les escurría entre los dedos como arena.  

Y en algún rincón oscuro, detrás de sus sombras largas, ¿quién estaba?

¿Quién podría gobernar, si a nadie que lo quisiera con el alma se le permitía intentarlo?


Copilot:

El problema principal (uno de los problemas principales, porque hay varios; uno de los muchos problemas principales) al gobernar personas es decidir quién debería hacerlo; o más bien, quién logra que la gente les permita hacerlo. 

En resumen: es un hecho bien conocido que las personas que más desean gobernar a otros son, ipso facto, las menos aptas para hacerlo. Para resumir el resumen: cualquier persona capaz de lograr que la nombren presidente debería, bajo ninguna circunstancia, permitírsele ocupar el cargo. Para resumir el resumen del resumen: las personas son un problema.

Y esta es la situación en la que nos encontramos: una sucesión de presidentes galácticos que disfrutan tanto del espectáculo y la parafernalia del poder que rara vez notan que en realidad no lo tienen.

Y, en algún lugar en las sombras detrás de ellos, ¿quién?  

¿Quién puede gobernar si nadie que desee hacerlo debe permitírsele?  


Grok 3 (Al estilo de un relator de fútbol -sugerido por el propio Grok 3):

Y arrancamos con el problemonón, señores, uno de los grandes, uno de los titanes del partido del poder! ¡A quién le damos la pelota, a quién le ponemos el brazalete de capitán, o mejor dicho, quién se la juega toda y convence a la hinchada para que le deje patear el penal!  

¡Es un gol cantado, amigos! Los que más quieren el arco del gobierno son los que menos puntería tienen, ¡le pegan al poste siempre! Resumiendo, al que se mete en el área y agarra la presidencia, ¡ni loco lo dejamos tirar, que nos manda la pelota a la tribuna! Resumiendo: ¡la gente es un quilombo, un entrevero de gambetas!  

¡Y así está el marcador! Una seguidilla de presidentes galácticos, cracks de la farándula, que se la pasan festejando el gol que nunca meten, hablando lindo y sacándose selfies, ¡y no se avivan que están jugando sin pelota!  

¡Y ojo al fondo, atención en la defensa! En las sombras, detrás del telón, ¿quién está? ¿Quién es el verdadero DT?

¡¿Quién va a dirigir este equipo si a los que se mueren por el silbato no los dejamos ni acercarse al banco?! ¡Partidazo, señores, partidazo!



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