16 de noviembre de 2005

Se acata pero no se cumple

García Hamilton cuenta en su libro (nunca mejor titulado) El Autoritarismo y la Improductividad la costumbre hispanoamericana de no cumplir con la ley. El famoso "se acata pero no se cumple".

Del 4 al 13 de noviembre se realizó en Rosario el XXI Encuentro y Fiesta Nacional de Colectividades.

Para los que no saben de qué se trata: Es una feria organizada por la Asociación de Colectividades y el Ente Turístico de Rosario en la que las colecividades (inmigrantes y sus descendientes) muestran a la comunidad su cultura y, especialmente, su gastronomía en el predio del parque ubicado frente al Monumento Nacional a la Bandera, sobre las costas del Río Paraná.

Los distintos centros son asociaciones sin fines de lucro, por lo que toda la actividad se realiza con mucho esfuerzo personal.

Hace varios años hubo una pelea a botellazos por lo que se fijó una acertada norma que prohibe el expendio de bebidas en envases de vidrio. Si uno compra un porrón de cerveza, en el mostrador le entregan el contenido en vasos descartables.

Ahora analicemos una norma que tomó la municipalidad de Rosario para este encuentro:

A tres días de comenzado el encuentro pasan por todos los stands dos funcionarios de la GUM (Guardia Urbana Municipal) para notificarnos que está prohibido vender bebidas alcohólicas en vasos de más de 330cm3 .

Con el encuentro en marcha, es obvio que todos los centros ya habían comprado vasos descartables de 500cm3 y también de 1 litro. Teniendo en cuenta que un porrón tiene 970cm3 , y contando la espuma, es imposible servirlo en menos de cuatro vasitos de 330cm3 . Imagine el lector tratar de caminar desde el mostrador hacia una mesa (si es que logra encontrar una libre) haciendo equilibrio con cuatro vasos blandos de plástico llenos de cerveza. Imagine si además lleva un plato de comida.

Se iniciaron las gestiones para que la municipalidad reviera la medida, pero los esfuerzos fueron infructusos: La norma se mantenía.

Fue entonces cuando nos llamaron a un plenario extraordinario en el que dos funcionarios municipales de alto rango volvieron a notificar a todos los centros que la norma seguía vigente y que los inspectores no sólo clausurarían los stands infractores que vendieran bebidas alcohólicas en vasos de 500cm3 o de 1 litro por este año sino también por el año próximo. Esgrima verbal, que quién iba a pagar por la pérdida de los vasos ya comprados, etc. Se labró un acta y todos firmamos como notificados.

Minutos después llegó la comunicación informal que los inspectores tolerarían la venta en vasos de 500cm3 .

SE ACATA PERO NO SE CUMPLE.

Una norma ridícula, redactada desde un escritorio completamente alejado de la realidad, como en la época del Código de Indias.

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1 comentario:

BlogBis dijo...

Por cierto, en el stand chileno, los porrones se trasvasaban a un imponente vaso de litro. Salú!

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