30 de junio de 2008

Cita del día

"No one can find a safe way out for himself if society is sweeping towards destruction. Therefore everyone, in his own interests, must thrust himself vigorously into the intellectual battle. None can stand aside with unconcern; the interests of everyone hang on the result." ~ Ludwig von Mises

Courtesy of Strike The Root

New Age

De lo patológico a lo político
Por Sergio Bergman
Para LA NACION

Nos encontramos ante un nuevo desafío: migrar de lo patológico a lo político y de lo político a lo cívico para poder aprender de estos cien días de "re-tensiones". Lo patológico -término aplicado a nuestra realidad política por el maestro y amigo Santiago Kovadlof- es el punto de partida para intentar comprender, aun sin poder explicar, cómo es posible sabotearnos sin razón, en una crisis que nos buscamos solos.

La patología de los oscuros laberintos de la psiquis humana se encara en un marco terapéutico, no en un análisis sociológico o político. Es cierto que a una república no se la puede derivar a tratamiento cuando padece trastornos patológicos de la estructura de su personalidad institucional. Pero es lícita la analogía de asumir que patológico es cuando la responsabilidad de una nación se reduce, del equilibrio de poderes y funciones de mutuo control, tal como establece la Constitución, al destino de todos determinado por la personalidad de uno.

Más aun cuando ese uno en realidad son dos. No por personalidad desdoblada, sino cuando, para un solo cargo y para la misma función, son dos personas que se hacen una en diferentes contextos y según la ocasión. Se trata de asumir que a través de la sociedad conyugal se ha consolidado una reelección.

Nada para criticar en cuanto a la legalidad, pero en cuanto a la legitimidad toda para observar, recordar y rectificar a la hora de votar. Ya aprendimos que, aun estando habilitada la sucesión consecutiva y eterna en un matrimonio presidencial, se asume la evidencia de que eludir el vencimiento de los mandatos es contrario al espíritu constitucional. Todos observan y quedan perplejos al confundirse quién es quién y preguntarse si el que ejerce el poder es el que la mayoría votó, o bien quien se suponía que, sin elegirlo asumiría -o nunca abandonaría- el verdadero control.

La Argentina está enferma hoy de una patología del poder que es autocracia para gobernar y democracia para elegir. Autocracia, termino que también propone el amigo Pepe Eliaschev, es todo lo contrario a democracia, pero no en referencia a cómo se elige al representante, sino cómo se gobierna para asumir la totalidad del poder.

Por ello, cuando se cuestiona la autocracia, nos responden que se pretende golpear, desestabilizar y anular la democracia. Así, nuestra patología como nación es que, bajo la forma legitima de elecciones democráticas, se vota por mayoría a quien gobierna, pero, una vez que asume el poder, lo retiene y concentra. Así, la autocracia determina las políticas del Estado desde un totalitarismo sofisticado, que mantiene las formas e instituciones republicanas vaciadas de todo poder para ejercer lo que establece la Constitución, concentrado de forma discrecional en un Ejecutivo que abusa de la legalidad de necesidad y urgencia, al abortar con sus superpoderes toda legitimidad constitucional.

El ejercicio del poder queda centrado en la persona que, aislada en sí misma, se alimenta de la propia visión, potenciando ya no a la nación, sino la noción de que todos dependemos de uno -que en realidad son dos- donde ya no suma, sino que resta toda posibilidad de dialogo que no será otra cosa que monólogos en intermitencia. Las instituciones quedan canceladas por un personalismo de autorreferencia. La vida política queda, entonces, reducida al comentario editorial, que es interpretación de la personalidad en la que aparecen voceros que ya no hacen oposición, sino descripción de la patología de una sociedad que, habiendo recuperado la democracia, se somete al unicato sin objeción.

El carácter de la personalidad será, en este contexto, la variable determinante a partir de la cual se va a redimir o a suicidar no sólo el propio ego, sino el destino común de todos los habitantes de la Nación, que una vez más, como tanto nos gusta a los argentinos, somos espectadores en lugar de protagonistas del espectáculo lamentable al que transformamos la política.

Patológico también es estar siempre enojado y gritarles a los demás, muchas veces, porque uno mismo no quiere escuchar. También lo es volver compulsivamente siempre al pasado, ya no para recordar y hacer memoria, sino para manipularla en beneficio de la propia historia de la que uno se apropia cuando la quiere editar.

Patológico es el uso y abuso de la memoria, como si fuera sólo un viaje de vuelta, al llevar a todos al pasado para confrontar hoy nuevamente aquello que no se debe olvidar, pero que no existe en el presente, salvo en la retórica que es funcional. Por el contrario, todos los que hacen sana memoria saben que el viaje es de ida y vuelta, para retomar el sentido de futuro, para superar lo acontecido, para no quedar atrapados siempre en el pasado, que no está pisado sino aprendiendo para no repetirlo, pero para lograr que sea definitivamente pasado superado con el fin de poder avanzar.

Político es, a diferencia de lo patológico, una ciencia y una conciencia, que no se centra en la estructura de la personalidad ni en los desvíos institucionales desdoblados entre lo que se dice y lo que se hace.

Política es la acción cultural de ser humanos civilizados que fijamos reglas de juego claras, pactadas en la ley, y que, más allá de las razones de cada parte, no se cae en la barbarie de cumplir las reglas cuando conviene y vulnerarlas cuando el que tiene la fuerza las quiere imponer. Condiciones que la política ofrece en el marco de la ley, tanto de forma y de espíritu, para acceder, ejercer, controlar y suceder un poder que, lejos de ser absoluto, es una función para implementar en lo concreto, un proyecto que trasciende a las personas e instituciones que lo gestionan.

Así, en nuestra Nación, el sistema político es una democracia para elegir a nuestros representantes y una república para que nos gobiernen. Si bien la Constitución habilita un estilo presidencialista, no anula ni subordina al absoluto de su persona los poderes autónomos y de recíproca regulación del orden ejecutivo, legislativo y judicial.

Una república representativa federal es un sistema político al que nos debemos y cuyos contenidos políticos lo determinan los partidos, en el que los ciudadanos se enrolan para acceder a los papeles de representación, pero desde los cuales no podrán hacer lo que quieren, sino lo que deben, ya que el gobierno no les pertenece, sino que pertenece siempre al pueblo, a partir del principio fijado en la Constitución, que determina que el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes.

Nos encontramos, entonces, en una crisis política de representación, en la medida en que los ciudadanos, alienados de la política, se alejan y distancian de ella, y en lugar de cultivarla y practicarla advierten a todos "no te metás", para debilitar así el sistema, que puede ser fácilmente vulnerado por las corporaciones o los personalismos, que someten al sistema a su voluntad en lugar de someter su voluntad al sistema.

Hasta que no se asuma que reivindicar la política está por encima de reivindicar a los políticos, y que podemos criticarlos a ellos, en la medida en que asumamos y reparemos también nuestra hipocresía ciudadana cuando aceptemos que todos debemos participar, para fortalecer desde cualquier partido al sistema que, por encima de los dirigentes, dé las garantías de afirmar tanto la democracia como la república. La dimensión cívica es, entonces, la última, que en definitiva es la primera. Desde la conciencia cívica es desde donde se podrá acudir a las nuevas generaciones que, ya nacidas en democracia, no se asustan de las arengas del pasado, y que, habiendo aprendido la lección, nacen tan libres como responsables para participar en la política. Una dimensión cívica en la que, quienes se asoman primero como espectadores privilegiados, tanto de nuestra patología como de nuestra crisis política, pueden asumir la gran oportunidad de ejercer en democracia la reconstrucción de la república.

Cumplimos veinticinco años custodiando como pueblo un logro de todos -que no puede atribuirse ningún gobierno ni partido- que es la democracia como pacto sagrado que los argentinos no pretendemos vulnerar. A pesar de intimidarnos acusando a quienes piensan distinto de desestabilización destituyente, afirmemos pacífica y ejemplarmente los ánimos de las ánimas jóvenes, para que encuentren nuevas opciones de consolidar tanto la democracia como la república, e instituir una ciudadanía que ejerce no sólo derechos, sino que toma responsabilidad, al cumplir con las obligaciones.

De esta forma, no estaremos condenados al refritado permanente de más de lo mismo, o a una regresión compulsiva al discurso del pasado para confrontar en lugar de enfrentar, sabiendo que necesitamos nuevas formas, nuevos contenidos y renovadas utopías para que el condominio al que reducimos al país vuelva con actores protagónicos de espiritualidad cívica a ser la nación que afirma nuestra Constitución.

El autor es rabino de la Fundación Judaica.

29 de junio de 2008

27 de junio de 2008

Castillo de naipes

La implosión kirchnerista
James Neilson
(Río Negro)

Néstor Kirchner y su esposa Cristina están acostumbrados a ser obedecidos por la servidumbre.

Luego de doce años en los que manejaron Santa Cruz como si formara parte de su patrimonio familiar y cinco en que han gobernado la Argentina de la misma manera, sin sentirse obligados a modificar del todo el "estilo" hermético y prepotente que aprendieron en la provincia que aún dominan, no les es nada fácil entender lo que les convendría hacer en una situación como la actual.

Por primera vez, los Kirchner se encuentran frente a una coalición creciente -ya incluye a buena parte de la población del país - que no tiene intención alguna de dejarse intimidar por la irascibilidad que suelen emplear como un arma para silenciar a los díscolos.

No sólo se trata de "los oligarcas" del campo, de sus imprevistos aliados urbanos y de los opositores locuaces de siempre, sino también de muchos dirigentes peronistas que, alarmados por lo que está sucediendo, son reacios a ser carne de cañón en una batalla que creen perdida de antemano.

El cordobés José Manuel de la Sota y otros no disimulan su convicción de que los Kirchner los están llevando hacia un desastre y, como es lógico, no quieren quedar sepultados bajo los escombros.

La decisión de pedirle al Congreso dar un sello de aprobación democrático a las retenciones móviles fue acaso un acierto táctico por parte de Cristina, ya que sirvió para que el país se tranquilizara por un rato después de varias semanas de tensión en aumento, pero a menos que el bloque oficialista termine encolumnándose tras ella habrá sido un error estratégico.

Brindó a aquellos peronistas que sospechan que la gestión de la presidenta será un fracaso estrepitoso equiparable con los protagonizados por Isabel Perón o Fernando de la Rúa un pretexto inmejorable para romper con el Poder Ejecutivo.

Algunos ya han dicho que no ratificarán a libro cerrado el proyecto de ley sobre retenciones móviles por miedo a la eventual reacción enfurecida del electorado de los distritos que representan.

Otros se afirman contrarios a la iniciativa por motivos económicos o doctrinarios.

Y los hay que hablan de la necesidad de que el Congreso desempeñe un papel menos pasivo en la vida nacional.

Los nuevos disidentes aún constituyen una minoría en el bloque oficialista, pero pronto podrían conformar una mayoría.

Podrían porque los peronistas nunca se han destacado por su independencia de criterio: de difundirse la sensación de que el movimiento en su conjunto ha optado por alejarse de un caudillo cuyo ocaso le parece inminente, pocos pensarán en sacrificar su propio futuro en aras de su hipotética lealtad hacia una pareja cuyo momento de gloria ya pertenece al pasado.

Están habituados a abandonar a su suerte a caudillos en cuanto pierden la capacidad para garantizarles votos en cantidades suficientes.

Diez años atrás, Carlos Menem era tan popular y tan "hegemónico" como fueron los Kirchner hasta marzo, mientras que Eduardo Duhalde, dueño del presuntamente temible aparato bonaerense, vio evaporarse su poder cuando se hizo evidente que el electorado lo repudiaría.

Los Kirchner podrían ser las próximas víctimas de la "ingratitud" de sus partidarios coyunturales.

Todos los intentos recientes de los Kirchner por hacer sentir su autoridad han resultado contraproducentes.

Las soflamas ya rutinarias de Cristina y sus intentos de descalificar a los agricultores, acusándolos de ser mezquinos, antipatrióticos, golpistas y muchas cosas más, sólo provocan fastidio: muchos de los trasladados en micros fletados a Plaza de Mayo hace poco más de una semana la abandonaron en cuanto la presidenta comenzó su arenga.

En cuanto a los esfuerzos por impedir que otros ganen la calle, enviando pelotones de piqueteros y mercenarios rufianescos a lugares brevemente ocupados por amas de casa pertrechadas de cacerolas y transformando la Plaza de Congreso en un camping improvisado para que no la tomen los ruralistas, la impresión que dan difícilmente podría ser más patética.

Huelga decir que tales actividades no han servido para que los peronistas cierren filas en torno de la presidenta: saben tan bien como el que más que un gobierno que para sobrevivir depende de los aportes de personajes como Luis D'Elía, Guillermo Moreno y Hebe de Bonafini podría tener los días contados.

Desde hace muchos años, la Argentina ha visto alternar períodos signados por una sobredosis de poder presidencial y otros caracterizados por la debilidad presidencial en la que todo parece caerse a pedazos.

La implosión del kirchnerismo, pues, plantea a la clase política nacional un desafío que tal vez no esté en condiciones de superar.

Como sucedió antes del desplome del gobierno del presidente De la Rúa, está conformándose una liga de gobernadores, aún embrionaria, estimulada por la conciencia de que el conflicto entre los Kirchner y el campo supone un enfrentamiento entre el interior despojado y un centro voraz.

Pero por descollantes que fueran sus miembros, una liga de gobernadores no estaría en condiciones de administrar el país.

Para eso hace falta un gobierno central fuerte, con la autoridad precisa para tomar decisiones a veces antipáticas, razón por la que el santafesino Hermes Binner cree que la solución al embrollo en que el país se mete toda vez que un mandatario tiene en principio mucho poder, pero no cuenta con el respeto del grueso de la ciudadanía, consistiría en trasladar responsabilidades actualmente monopolizadas por el Poder Ejecutivo al Legislativo.

En principio, la propuesta es buena.

Un sistema en que el destino del país depende durante exactamente cuatro años de los prejuicios, los caprichos, el temperamento y la imagen de una sola persona es obviamente inferior a uno en el que las responsabilidades suelen repartirse entre varias personas que en caso de emergencia pueden dar un paso al costado sin que su relevo desate una crisis institucional tremenda.

El problema es que el cambio sistémico que Binner y otros tienen en mente no podría producirse sin desalojar antes a una presidenta que con toda seguridad se negaría a dejarse privar de sus poderes especiales.

Y aun cuando para asombro de muchos los Kirchner aceptaran colaborar con una reforma constitucional muy complicada en tal sentido, tendría que transcurrir mucho tiempo antes de que la ciudadanía se habituara a ser gobernada por un régimen parlamentario que, sería de prever, se asemejara mucho más al italiano que al británico o sueco.

Quote of the Day

"Guard with jealous attention the public liberty. Suspect everyone who approaches that jewel. Unfortunately, nothing will preserve it but downright force. Whenever you give up that force, you are ruined." ~ Patrick Henry

Hat tip: Strike The Root

Custodia con celosa atención la libertad pública. Sospecha de todos los que se acercan a esa joya. Desafortunadamente, nada la preservara excepto la fuerza directa. En cuanto desistas de esa fuerza, estarás arruinado.

Tatú

Sine Metu.

23 de junio de 2008

Mandale este mail a tus legisladores

Señor Diputado/a (o Senador/a):
Le pedimos que ponga mucha atención en la votación del proyecto del Poder Ejecutivo sobre retenciones porque en su redacción actual:
1. Le piden que "Ratifique" una norma inconstitucional dictada por el Poder Ejecutivo con base en otra norma del Código Aduanero impuesta durante el Proceso. No cabe "ratificación" que no deje en claro que la facultad de legislar sobre toda clase de ingresos impositivos del Estado es exclusiva del Congreso;
2. le piden que convalide una norma inconstitucional por fijar un monto confiscatorio de impuestos según la jurisprudencia pacífica de la Suprema Corte;
3. le piden que se haga cómplice de una exacción al campo mientras otras actividades - como el juego, la hotelería, las transacciones financieras, etc. - quedan exentas de retenciones a pesar de haber tenido ganancias tan "extraordinarias" como las del agro, que viene aportando el 35% de sus ingresos desde hace cinco años;
4. le piden que contribuya a impedir que en el campo se forme una sólida clase media de pequeños productores, a diferencia de lo que se hace en Uruguay, Brasil y Chile.
Los argentinos de hoy y los de mañana estaremos observando atentamente su conducta para ver si es Usted un legítimo representante de la voluntad popular. Nuestros votos le confieren un mandato, nosotros somos sus mandantes, y no el Poder Ejecutivo Nacional.

Hacé click aquí para enviarlo.


21 de junio de 2008

Guts vs. Balls

There is a medical distinction.

We've all heard about people having guts or balls, but do you really know the difference between them?

In an effort to keep you informed, the definitions are listed below:

GUTS - Is arriving home late after a night out with the guys, being met by your wife with a broom, and having the guts to ask: 'Are you still cleaning, or are you flying somewhere?'

BALLS - Is coming home late after a night out with the guys, smelling of perfume and beer, lipstick on your collar, slapping your wife on the butt and having the balls to say: 'You're next, fatty.'

I hope this clears up any confusion on the definitions.

Medically speaking, there is no difference in the outcome, since both ultimately result in death.

Misión cumplida

Y remando llegamos a los 10.000

Este vídeo nació el 5 de abril como una respuesta a la publicidad de cristina contra la soja.

Agradecemos a todos los que le dieron difusión.

20 de junio de 2008

Dystopia

Dilbert

18 de junio de 2008

Cristina y Jabba The Hu

original


photoshop

Pensando


What you don't got I can't give to you
You got calamities to live through
Just when the nickels come a jingling down
You've got to use them all to get out of town

(Sister Sissyphus - Spin Doctors)

Pride and joy


Beware of my shillelagh!






Don't blame us if we ever doubt cha
You know we couldn't leave without cha
Boston, you are the only only only...
(Tessie )

17 de junio de 2008

Eurocopa



Al horario que figura se le deben restar 5 horas

16 de junio de 2008

Bloomsday




Una tradición de Sine Metu que cumple 5 años.


Pingüina:

K.M.R.I.A.

(KISS MY ROYAL IRISH ARSE)


(Wikipedia)

15 de junio de 2008

Quiero 10.000



Ya van 8.763

Chalk outline

Roadkill

Salvanos, Grace



...She's skilled at the art of deception and she knows it...

...She's got dirty money that she plays with all the time...

...She'll bake you cookies then she'll burn your town...

...Call her a bully she'll blow up your whole damn playground...

...Then in the morning, don't be surprised if you're dead...

14 de junio de 2008

13 de junio de 2008

10 de junio de 2008

Algunos comentarios en La Nación

Nota: Schiaretti: "La Nación discrimina a Córdoba" (LANACION.com)
10.06.2008 | 19:44

Las provincias sojeras tienen que buscar su independencia, como Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija en Bolivia.

Nota: Bonafini pidió a la Justicia la captura de los integrantes de la Comisión de Enlace (LANACION.com)

10.06.2008 | 19:44

Ojalá algún juez alcahuete los detenga. Ahí se van a dar cuenta del gigante que despertaron.

Nota: Binner: "No hay salida del país si no pensamos en el campo" (LANACION.com)

10.06.2008 | 19:46

La provincia de Santa Fé tiene que repudiar los pactos preexistentes a la constitución y declarar su independencia.

Nota: Apelarán el fallo contra el aumento (LANACION.com)

10.06.2008 | 19:51

El ministro Aníbal Fernández arregla todo muy fácil. No comparte bajo ningún punto de vista el fallo. No comparte que el defensor del pueblo deba intervenir en la única tarea que tiene deber constitucional de intervenir. Y chau picho. Como él lo dice, es palabra santa. ¡Qué tres poderes ni ocho cuartos!

Nota: Apelarán el fallo contra el aumento (LANACION.com)

10.06.2008 | 19:54

¿Prohibir la exportación de soja? ¿Matar a la gallina de los huevos de oro? Jamás. Exprimirla hasta el borde de la muerte, eso sí.

Tolerancia




Remeras políticamente incorrectas

Radicheta



Remeras políticamente incorrectas

Olive Green





Remeras políticamente incorrectas

Chau inversiones


¿Cuántos argentinos pensarán lo mismo que el tarado que pintó este stencil?
¿Cristina?
¿La Nofal?

Gobierno ladrón. Ciudadanos que se dejan robar




Remeras políticamente incorrectas

El estado de bienestar

El proverbio advierte de que 'No muerdas la mano del que te alimenta.' Pero quizás deberías, si ésta te impide alimentarte por ti mismo.
Thomas Szasz

No se puede ayudar a la gente permanentemente haciendo por ellos lo que podrían y deberían hacer por sí mismos.
Abraham Lincoln

El espíritu mercantil y el afán de lucro han hecho más bien para muchísima más gente pobre que toda la ayuda humanitaria y todos los créditos blandos concedidos por todos los gobiernos y todas las ONG del mundo juntas.
Xavier Sala-i-Martí.

La redistribución no es de ricos a pobres sino de grupos desorganizados a grupos organizados.
Carlos Rodríguez Braun.

Si has votado a políticos que prometen darte algo a expensas de alguien más, entonces no tenés derecho a quejarte cuando te saquen tu dinero para darselo a otros, incluso a ellos mismos.
Thomas Sowell

El gobierno que le roba a Pedro para darle a Pablo siempre puede contar con el apoyo de Pablo.
George Bernard Shaw

La evidencia es concluyente: si se le da la oportunidad a grupos organizados de recolectar beneficios para ellos a expensas de otras personas, ellos lo harán. Gus Dizerga

El "sector privado" de la economía es, en realidad, el sector voluntario; y el "sector público" es, en realidad, el sector coercitivo.
Henry Hazlitt

The government never lends or gives anything to business that it does not take away from business...When the government makes loans or subsidies to business, what it does is to tax successful private business in order to support unsuccessful private business.
HAZLITT, HENRY, Economics in One Lesson, Chap. VI, Credit Diverts Production

The request of Industry to the government is as modest as that of Diogenes to Alexander: "Stand out of my sunshine."
BENTHAM

Libertarians understand a very simple fact of life: Government doesn't work. It can't deliver the mail on time, it doesn't keep our cities safe, it doesn't educate our children properly. But people love to play a gigantic game of "let's pretend": Let's pretend the War on Poverty really does help poor people. Let's pretend the War on Drugs really does reduce drug abuse and crime. Let's pretend the right government program can keep the wrong people out of the country.
BROWNE, HARRY

A democracy cannot exist as a permanent form of government. It can only exist until the voters discover that they can vote themselves money from the Public Treasury. From that moment on, the majority always votes for the candidate promising the most benefits from the Public Treasury with the result that a democracy always collapses over loose fiscal policy always followed by dictatorship.
Alexander Tyler

No one who's seen it in action can say the phrase "government help" without either laughing or crying."
Mark Twain

"The size of the federal budget is not an appropriate barometer of social conscience or charitable concern."
Ronald Reagan

"Nothing is easier than spending public money. It does not appear to belong to anybody. The temptation is overwhelming to bestow it on somebody."
Calvin Coolidge

When a private entity does not produce the desired results, it is (certain body parts excepted) done away with. But a public entity gets bigger.
PJ O'Rourke

"The State is that great fiction by which everyone tries to live at the expense of everyone else. Everyone wants to live at the expense of the State. They forget that the State lives at the expense of everyone."
Frederic Bastiat

"In recent years we have witnessed numerous marches on Washington in which one group or another has demanded new "rights." Frequently, such rights have not meant freedom from state control, but rather entitlement to state action, protection, or subsidy. In the process of yielding to the 'will of the people' and creating new rights, the state invariably enlarges itself and its bureaucracy. Each new right seems to demand a new agency to guarantee it, administer it, or deliver it."
John W. Whitehead

A government that is big enough to give you all you want is big enough to take it all away.
Barry Goldwater

Welfare's purpose should be to eliminate, as far as possible, the need for its own existence.
Ronald Reagan

"Though the people support the Government, the Government should not support the people."
Grover Cleveland

"Man, no doubt, owes many other moral duties to his fellow men; such as to feed the hungry, clothe the naked, shelter the homeless, care for the sick, protect the defenseless, assist the weak, and enlighten the ignorant. But these are simply moral duties, of which each man must be his own judge, in each particular case, as to whether, and how , and how far, he can, or will perform them."
Lysander Spooner

Don't go around saying the world owes you a living. The world owes you nothing. It was here first.
Mark Twain

Government redistribution of wealth has never worked in the past and will not in the future. It sets up a standard of grievance. It says, "You're successful, can I steal from you?" What you want is a standard of achievement. "How do I get to be successful, too?" You either have a system where you say, "Would you like to learn how to be rich, would you like to learn how to be successful?" Or you have a system where you say, "Well, you really ought to feel envy and resentment, so let's see if we can mug them."
Newt Gingrich

You have no more right to consume happiness without producing it than to consume wealth without producing it.
George Bernard Shaw

When you subsidize poverty and failure, you get more of both.
James Dale Davidson

Any society that focuses on wealth redistribution over wealth creation will soon find itself with very little wealth.
Anónimo

"Why should government deprive the successful of the fruits of their success, or even the fortunate of their good fortune, just because others do not enjoy the same?"
Tibor R. Machan

"Mr. President, if we spend borrowed money our children will have to be taxed to repay, does this not violate the principle 'No taxation without representation'?"
Tibor R. Machan

6 de junio de 2008

Synchronicity ii



Another suburban family morning
Grandmother screaming at the wall
We have to shout above the din of our rice crispies
Can't hear anything at all

Mother chants her litany of boredom and frustration
But we all know her suicides are fake
Daddy only stares into the distance
There's only so much more than he can take

Many miles away something crawls from the slime at the
Bottom of a dark Scottish lake

Another industrial ugly morning
The factory belches filth into the sky
He walks unhindered through the picket lines today
He doesn't think to wonder why

The secretaries pout and preen like cheap tarts on a red-light street
But all he ever thinks to do is watch
Every single meeting with his so-called superior
Is a humiliating kick in the crotch

Many miles away something crawls to the surface
Of a dark Scottish loch

Another working day has ended
Only the rush hour hell to face
Packed like lemmings into shiny little boxes
Contestants in a suicidal race

Daddy grips the wheel and stares alone into the distance
He knows that something somewhere has to break
He sees the family home now looming in his headlights
The pain upstairs that makes his eyeballs ache

Many miles away there's a shadow on the door of a cottage on the shore
Of a dark Scottish lake

Many miles away
Many miles away
Many miles away
Many miles away

Kirchner se atrinchera en el pasado

Poco queda del proyecto que tuvo en mente Néstor Kirchner cinco años atrás.

Murió hace tiempo el sueño de crear un nuevo partido progre que reemplazaría el viejo peronismo cuyas deficiencias le parecían patentes.

Consciente de su propia incapacidad y de la de su mujer para seducir a la clase media urbana, Kirchner sabe que depende del Pejota, que tanto despreciaba cuando se imaginó destinado a liderar una versión propia de aquel "tercer movimiento nacional" fantasioso, que tentó sucesivamente a militares como el entonces almirante Emilio Massera, ciertos seguidores de Raúl Alfonsín y, a su manera, Carlos Menem.

Todos aquellos entendían que el peronismo se había dispersado hasta tal punto que sólo representaba "un sentimiento" difuso, uno que, por motivos misteriosos, todavía cautivaba a millones de pobres que, pensándolo bien, constituían las víctimas más patéticas del movimiento que apoyaban con sus votos.

Fue por eso que luego del desastre inverosímil que protagonizaron los compañeros en la década de los setenta, una serie de hombres ambiciosos aspiró a formar un movimiento con la misma mística pero con ideas menos vagas y principios menos flexibles.

Todos fracasaron, acaso porque los peronistas saben que identificarse con un programa político determinado les sería suicida.

Desde su punto de vista, la ambigüedad es una ventaja porque les permite sumar mientras que las definiciones restarían.

Resulta maravillosamente fácil ser peronista.

No es necesario creer en las bondades de ninguna ideología específica o conjunto de doctrinas.

Basta con estar dispuesto a corear "¡Mi general, qué grande sos!" cuando la ocasión lo exige porque lo demás carece de importancia.

Uno puede ser derechista o izquierdista, autoritario o libertario, ortodoxo o heterodoxo en economía, un reaccionario rabioso o un biempensante progresista sin salir del redil o, como decía Juan Domingo Perón, sacar los pies del plato.

Como una asociación de ayuda mutua que, la ley de lemas tácita mediante, logra aferrarse al poder, el PJ sigue funcionando con eficacia notable, pero como un vehículo político no es nada confiable.

Por cierto, dista de ser un partido "normal".

El PJ será leal a Kirchner mientras le convenga.

Si los gobernadores, intendentes y legisladores sienten que la mayoría está harta de su beligerancia indiscriminada, lo abandonarán a su suerte sin derramar una sola lágrima, tal y como se lo hicieron a Menem y Eduardo Duhalde.

Al fin y al cabo, todos saben muy bien que no los respeta, que preferiría ser el jefe de una organización partidaria muy distinta del PJ, pero toleran su cinismo porque, a pesar de que sus acciones hayan bajado últimamente, todavía cuenta con la aprobación de una proporción significante de los consultados por los sondeadores de opinión.

Con todo, algunos dirigentes influyentes, entre ellos Carlos Reutemann y Juan Schiaretti, ya se han alejado de Kirchner y muchos otros seguirían sus pasos si su imagen se deslustrara tanto como la de la presidenta Cristina.

En un esfuerzo por reanimar a la tropa peronista, Kirchner trata de convencerla de que lo que estamos viendo es un remake de un drama de hace sesenta años cuando el peronismo aún embrionario se enfrentaba con la Unión Democrática, una alianza variopinta de radicales, conservadores, socialistas y comunistas.

La coalición coyuntural así supuesta estaba conformada por aliadófilos que disfrutaban del apoyo decidido, y sumamente torpe, de la embajada estadounidense.

Para los peronistas, la Unión Democrática encarnó el mal y de haber ganado hubiera empujado a la Argentina al medioevo pero, a juzgar por lo que sobrevino después, la realidad es que la victoria electoral de Perón en 1946 condenó al país a más de medio siglo de convulsiones insensatas con consecuencias nefastas para la gente que los peronistas querían privilegiar.

Puesto que hoy en día las presuntas verdades peronistas están compartidas por casi todos, a los líderes del campo no les gusta que Kirchner, la presidenta Cristina y otros voceros oficiales los comparen con personajes casi olvidados, y debidamente desprestigiados, como José Tamborini y Enrique Mosca, la dupla de la Unión Democrática que fue derrotada por el general.

Como tantos otros, se resisten a entender que la prolongada hegemonía peronista que se hizo sentir, incluso cuando gobernaban regímenes militares antiperonistas, está en la raíz del empobrecimiento de un país de perspectivas al parecer brillantes.

En 1946 era razonable prever que la Argentina seguiría liderando al resto de América Latina por un margen muy amplio, gozando de un ingreso per cápita varias veces superior a los del Brasil y Chile.

Sin embargo, merced en buena medida a la insistencia peronista en aferrarse a fórmulas anticuadas, en poco tiempo se las arregló para protagonizar lo que para muchos sería el fracaso colectivo menos explicable de la segunda mitad del siglo XX.

Para empezar, el triunfo de Perón le aseguró a la Argentina la hostilidad de Estados Unidos, que nunca perdonó al general su proximidad al eje nazifascista.

Aunque andando el tiempo Perón se daría cuenta de que el populismo despilfarrador y aislacionista, o sea, el "modelo" que piloteaba, estaba arruinando el país, sus intentos tardíos de reconciliarse con el orden encabezado por Washington fueron demasiado débiles como para frenar la decadencia nacional que, entre muchas otras cosas, acarreaba la depauperación progresiva de la clase obrera y de la franja más vulnerable de la clase media.

En 1946, el nivel de vida del grueso de los trabajadores argentinos se asemejaba al norteamericano.

Hoy en día, los ingresos de muchos son equiparables con los de sus homólogos en el norte de África.

Desgraciadamente para la Argentina, el caudillo más carismático de su historia llegó al poder como un opositor férreo de las tendencias que, en América del Norte, Europa occidental y el Japón posibilitaron las décadas de crecimiento económico y progreso social que los franceses llamaron "los treinta años gloriosos".

De haber optado por acompañar a los países occidentales, algunos de los cuales eran mucho más pobres que ella en 1946, en la actualidad la Argentina tendría más en común con Australia y Canadá que con Bolivia, aun cuando un hipotético gobierno surgido de la Unión Democrática hubiera resultado tan ineficaz como otros dominados por la UCR.

JAMES NEILSON

5 de junio de 2008

How to start your own country.

Fight the power: Fed up with paying taxes, obeying laws and being told to tidy your socks away? There's a simple answer: Start your own country. More specifically, start your own micronation: A tiny principality ruled by you that consists of an island, perhaps a few acres of farmland or -- providing mom's cool with it -- your bedroom.

Find a territory: The first rule of starting your own country is don't upset anyone. A quick scan of the history books shows that large scale declarations of independence tend to involve at best a few harsh words, and at worst a few harsh words followed by a punch-up. If you can establish a sovereign nation without anyone noticing for a few years, you're off to a good start. The terrain is unimportant. Ernest Hemingway helped his brother establish the nation of New Atlantis on a barge moored off Jamaica until it was ravaged by storms and pirates. Similarly, Britain's Michael Bates set up the principality of Sealand on a rusting fortress off the southeast coast of England. Less ambitious projects such as Robert Madison's Kingdom of Talossa began in the humble surroundings of a Milwaukee bedroom, while others, sensibly -- if sensible is a term that applies here -- go no further than the bounds of cyberspace.

Get recognition: Once you're confident no one's going to invade, it's time to seek recognition. It might help if you've got your own flag, currency and a national anthem, but be warned, micronations occupy a gray area when it comes to establishing international legitimacy. Don't be surprised if Washington and London -- and Pyongyang for that matter -- refuse to establish diplomatic relations, and don't expect a seat or even a space in the cycle sheds at the United Nations.

Get an economy: It's all very well abolishing taxes, but unless your country is wholly self-sufficient (just how long can you survive if mom imposes a snack embargo?) you're going to need an income. Smaller nations have made cash in the past by registering ships under flags of convenience, but micronations would probably struggle to persuade captains of even the leakiest tubs to sail under their colors. Sealand's bold venture was to set itself up as a data haven -- an offshore Internet hub beyond the reach of copyright and censorship. Though this is a potential money-spinner, given the nature of Web sites you can expect to be hosting, you better make sure mom knows to knock before entering.

Watch out for traitors: Some micronations have unexpectedly attracted thousands of citizens. Aussie artist Liz Sterling's online kingdom of Lizbekistan proved so popular that when she disbanded it in 1999, several other Web sites sprang up to accommodate the stateless Lizbek Diaspora. While such support is heartening, one should always be on the lookout for quislings. In a plot worthy of Shakespeare, Leonard George Casley, another Australian who established the surprisingly successful Hutt River Province Principality, had to fend off an alleged power grab by a businessman bent on moving his nation to a Pacific island. All of which goes to show there must be more at stake in some micronations than a tidy sock drawer.

What if I fail?: If at first you don't secede, try, try again.


CNN

The Growth Report – Highlights on Small States

  • There are over 50 small states, each with a population of less than 2 million.
  • Small states have three disadvantages: the absence of scale economies, both in the production of goods and the provision of public services; significant risk due to their economies being less diversified and vulnerable to natural disasters; and their remoteness often making it harder to integrate with the world economy.
  • Another challenge is the danger of having a dominant foreign investor, exercising undue political influence and undermining domestic governance.
  • One of the competitive advances of small states, however, is that they are easier to monitor and comprehend, and they also have little choice but to turn outward. The ratio of trade to GDP in small states is higher than for other country groups.
  • Of the 13 high-growth economies examined in the Report, Singapore is the only small state. The case of Singapore shows that smallness is not a decisive handicap in economics, especially if the country enjoys close proximity to world markets and a privileged geographical location.
  • The Growth Report says that some small states have been successful in pooling their efforts and outsourcing public services (often helped through ICT advances). The Central and West Africa region, for example, relies on multicountry central banking, as does the Eastern Caribbean. The Eastern Caribbean also has a single telecommunications authority and a Supreme Court, which is the superior court of record for eight independent states.
  •  These examples are in contrast to the dozen micro-states in the Pacific, however, which possess many of the institutions typical of a large country (embassies abroad, central banks etc) - an expensive proposition.
  • The Growth Report recommends greater regional economic integration, and a spreading of the burden of public services, through partial political union, helping reduce the high per capita costs of effective government. A more viable model for the Pacific states, for example, would be a self-governing structure in association with Australia or New Zealand, according to the Report.
  • The Growth Report also says that the global financial industry and the international financial institutions should be able to create financial instruments of interest to small states. For example, Caribbean states, with the help of donors, have created an insurance fund for members struck by hurricanes or earthquakes. Their reserve pool is reinsured in the international financial markets.
  • Finally, the Growth Report urges the WTO, other international organizations, and advanced countries to make a special effort to take into account the peculiar needs and interests of small states in international trade negotiations.

The Growth Report

Secesionismo

secesionismo.

1. m. Tendencia u opinión favorable a la secesión política.



secesión.

(Del lat. secessĭo, -ōnis, separación, apartamiento).

1. f. Acto de separarse de una nación parte de su pueblo y territorio.

2. f. Apartamiento, retraimiento de los negocios públicos.

Secesión

Este fragmento de un artículo, que traduje hace unos años, reforzó mis ideas secesionistas:

Economía, Filosofía y Política

Fragmento de una entrevista de Emrah Akkurt, Turkey-Association for Liberal Thinking a Hans-Hermann Hoppe.

Akkurt: ¿Qué piensas del rol del estado en la sociedad? ¿Es una necesidad práctica, o un mal necesario? ¿Cómo describirías la transición de un modelo estatista, como Turquía, a una clásica sociedad liberal?

Hoppe: Primero tenemos que definir rápidamente qué entendemos por estado. Yo adopto lo que uno puede llamar la definición estándar: un estado es una agencia que ejerce un monopolio territorial de última jurisdicción (para todo tipo de conflictos, incluídos los conflictos que involucran al estado) y, por deducción, de recaudación de impuestos.

Ahora: sabemos por Microeconomía que los "monopolios" son "malos" desde el punto de vista de los consumidores. Un monopolio es desde el punto de vista clásico un privilegio exclusivo otorgado a un único proveedor de una mercadería o servicio, es decir ausencia de "libre entrada". Sólo A puede producir x. Cualquier monopolio de este tipo es malo para los consumidores porque al estar protegido de potenciales nuevos competidores en su área de producción, el precio de x será mayor y la calidad menor que si hubiera competencia.

¿Por qué deberíamos razonar de manera diferente cuando se trata del monopolio estatal como último juez y encargado de hacer imponer la ley? Como el estado es un monopolio clásico, debemos esperar que el precio de la justicia será más alto y la calidad más baja que si hubiera competencia. Peor aún, como el estado es el juez aún en los casos en los que él mismo está involucrado, debemos esperar que el mismo estado cause conflictos para poder "resolverlos" en su propio beneficio. No existe justicia -un bien- sino injusticia -un mal. Entonces, para responder a tu pregunta: No, considero que el estado es un mal innecesario. En un orden natural, con una multitud de de agencias de seguros y arbitraje competidoras, el precio de la justicia bajaría y su calidad subiría.

Con respecto a metas de transición hacia la libertad para países como Turquía, la respuesta es esencialmente la misma para Turquía que para Alemania, Francia, Italia o cualquier otro país grande. Democracia o democratización no es la respuesta -como tampoco lo fue para los países del ex bloque soviético. Tampoco la centralización -lo que está pasando en la Unión Europea- es una solución.

Por el contrario, la mayor esperanza de libertad proviene de los países pequeños: desde Mónaco, Andorra, Liechtenstein, aún Suiza, Hong Kong, Singapur, Bermuda, etc.; y como liberal, uno debería apuntar a un mundo con decenas de miles de pequeños entes independientes. ¿Por qué no una ciudad libre de Estambul o Izmir, que mantengan relaciones amistosas con el gobierno central turco, pero que no le pague impuestos ni reciba fondos del mismo, y que no reconozca la ley del gobierno central sino que tenga su propia ley de Estambul o de Izmir?

Los que hacen apología del estado central (y de superestados como la Unión Europea) afirman que una proliferación de unidades políticas independientes llevaría a la desintegración económica y al empobrecimiento. Sin embargo, la evidencia empírica habla claramente contra esta afirmación: los países chicos mencionados son todos más ricos que los que los rodean. Más aún, la reflexión teórica demuestra que esta afirmación es solamente otro mito estatista.

Los gobiernos pequeños tienen muchos competidores cercanos. Si gravan con impuestos y regulan a sus súbditos visiblemente más que sus competidores, se exponen a sufrir emigración de trabajo y capital. Más aún, cuanto más pequeño es el país, mayor será la presión para optar por libre comercio en lugar de proteccionismo. Cada interferencia del gobierno en el comercio internacional provocará un empobrecimiento relativo. Pero cuanto más chico sea el territorio y sus mercados internos, más dramáticos serán los efectos. Si los EEUU adoptaran el proteccionismo, el estándar de vida promedio caería, pero nadie se moriría de hambre. Si una sola ciudad, digamos Mónaco, hiciera lo mismo, habría casi inmediatamente una hambruna. Consideremos un solo hogar como la menor unidad secesionista concebible. Al adoptar el libre comercio irrestricto, hasta el más mínimo territorio puede integrarse completamente al mercado mundial y participar de todas las ventajas de la división del trabajo. Sus propietarios pueden convertirse en las personas más prósperas de la tierra. Por otro lado, si el mismo hogar decidiera renunciar a todo comercio inter-territorial, el resultado sería la mayor pobreza o incluso la muerte. De este modo, cuanto más chico sea el territorio y su mercado interno, más probable será que éste opte por el libre comercio.

En resumen, el mundo sería una suma de pequeños estados liberales integrados económicamente a través del libre comercio. Sería un mundo de prosperidad, crecimiento económico y avance cultural.

Here we go again in this manic-depressive country?

James Neilson

Argentina is a famously manic-depressive country much given to wild swings between euphoria and gloom.

Eight years ago, the national mood was positively suicidal.

Large numbers of people thought that the only solution to their collective woes was to have the country go into receivership and let a gaggle of foreign bankers try to sort out the economic disaster.

But then everything changed.

Thanks largely to steep increases in commodity prices and a fall in the value of the US dollar, something like prosperity returned.

For the umpteenth time, pundits toyed with the idea that the future looked bright.

The main beneficiary of this was Néstor Kirchner.

As the notion that Argentina’s Lazarus-like comeback was due to his stewardship was widely shared, almost half the electorate proved happy enough to let him appoint his wife president.

Few objected to such a blatant show of nepotism or to the lack of anything resembling a party primary.

Why should they if everything was going splendidly?

It was all too good to last.

Not for the first time, pessimism has replaced optimism with quite remarkable speed.

Though the government has more than enough cash to prevent the kind of financial meltdown we have grown accustomed to, worried savers are pulling their money out of banks, changing pesos into dollars, and then stowing them under the mattress.

They do this because they don’t want to be caught napping as they were in late 2001 and early 2002 when their nest eggs were sequestered and then in effect appropriated, throwing millions into poverty.

Until quite recently, the feeling that Argentina may be heading for another crack-up was confined to places like Wall Street.

The dire assessments that emerged from foreign money-men, most of them “neoliberals” in thrall to what all true Argentines knew was a hare-brained theory, were pooh-poohed here even by economists who took it for granted that the “model” Kirchner was in charge of would one day come a cropper.

But since the farm strike got under way scepticism has spread among the general public.

Inflation, sporadic shortages, falling sales and the fear that there is much worse to come have undermined confidence to such an extent that Argentina could well think itself into an economic crisis similar to the one that erupted when another Peronist lady, Isabelita Perón, was queening it in the Pink House back in the 1970s.

According to Roberto Cachanosky in La Nación, the government has created such a mess that sooner or later someone will have to play the role of Celestino Rodrigo, one of Isabelita’s economy ministers, whose efforts to restore a semblance of sanity backfired and put an end to the Argentine middle-class dream.

When the economy seems to be doing nicely, running the country is a relatively simple matter.

People are loath to criticize the President because, they suspect, they might break the magical spell.

It is during these pleasant periods that governments make their worst blunders.

Convinced that the gods are on their side, they refuse even to consider the possibility that circumstances might change and that it would therefore be in their interest to take fewer risks.

Instead, they cling to whatever appeared to work well when times were good.

Like certain generals who in their minds keep refighting old wars, they are indignant when told that the next crisis will in all probability be completely different from the previous one.

Last year Néstor Kirchner presumably assumed that the economy would continue to grow at a decent rate for a long time to come, so all Cristina would have to do was stick to the route he had already mapped out for her.

If that was what he thought he was sorely mistaken.

Unluckily for his wife, she took over just when Argentina was about to experience a sea change.

Confidence in the government gave way to distrust.

And to make matters worse, her hectoring, know-all manner prevented her from dealing adequately with the many problems that, to her evident bewilderment, soon began to beset her.

Nor surprisingly her popularity ratings plummeted: barely half a year into her four-year term, they are now in the low twenties and people close to government are wondering aloud if she will manage to stay in office until 2011.

It need hardly be said that the suspicion that another big political crisis could be fast approaching has done nothing to encourage faith in the country’s economic prospects.

Argentine history is a tale of booms and busts.

As the cycle seems to require about ten years to go full circle, many feel that unless the government alters course very soon the economy will crash.

Though the long farm strike, plus the evidence that the farmers enjoy more public support than do Mr and Mrs Kirchner, has helped change the mood, much the same would have happened even if they had tamely allowed themselves to be clobbered by the taxman.

A rapidly dwindling trade surplus, the lack of investment, the increasing difficulties the government faces in finding the means to finance the enormously expensive subsidies it hands out in order to keep energy prices low for most consumers should by themselves have been enough to tell the government it would be well advised to make a U-turn, but being the people they are, Cristina and her husband have chosen to turn a blind eye to the flashing lights warning them that the end of the road lies ahead and that beyond it there is not much more than a treacherous swamp.

La Presidenta Cigarra

La Cigarra y La Hormiga
Samaniego

Cantando la cigarra
pasó el verano entero
sin hacer previsiones
allá para el invierno.

Los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.

Viose desproveída
del precioso sustento,
sin moscas, sin gusanos,
sin trigo y sin centeno.

Habitaba la hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
le dijo: "Doña Hormiga,
pues que en vuestros graneros
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste cigarra
que, alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.

No dudéis en prestarme,
que fielmente prometo
pagaros con ganancias
por el nombre que tengo."

La codiciosa hormiga
respondió con denuedo
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
"¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana:
¿Qué has hecho en el buen tiempo?"

"Yo -dijo la cigarra-,
a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento."

"¡Hola! ¿Con que cantabas
cuando yo andaba al remo?
¡Pues ahora que yo como,
baila, pese a tu cuerpo!
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