Venía con pedido de opinión, así que esto fue lo que escribí:
Si a los consumidores, no a los contubernios estado-empresa.
Los consumidores al comprar pagan las ganancias y los costos de las empresas, incluidos los impuestos. Es decir que cada vez que el gobierno favorece con un subsido, un sobreprecio, un arancel a la importación, los únicos que pagan son los consumidores. Cada vez que el gobierno favorece a una empresa, esta perjudicando a los consumidores. Se dice que el liberalismo es la forma de gobierno de la libre empresa, del libre mercado. Es cierto, pero los consumidores son el mercado. Y las empresas, como es lógico, tratan de maximizar sus utilidades. Cuando el estado interviene, siempre a la larga el perjudicado es el consumidor. Y en Argentina el estado se ha asegurado de establecer un ambiente de negocios en el que sólo se es exitoso si se está vinculado al estado.
Tags: argenblogs


1 comentario:
Definitivamente cada vez que el gobierno se reúne con representantes de alguna cámara empresaria deberíamos mirar con desconfianza. Claro está que el contubernio de productores y gobierno para desplumar consumidores es algo tan viejo como la injusticia. Ya Adam Smith decía que rara vez se reúnen los comerciantes de un mismo ramo, aún con fines de diversión, sin que después de un rato la conversación derive en una conspiración contra el público (algo así, no tengo ahora La Riqueza de las Naciones a mano para consultar).
Lo que subyace es un típico problema de acción colectiva: es mucho más fácil para un grupo limitado de empresarios hacer lobby con el objeto de ganar millones, que para millones de consumidores coordinar una acción para evitar perder unos pocos pesos cada uno. En algunos casos puede ser incluso antieconómica esta última opción.
De allí que la "redistribución de la riqueza" (otra cosa de la que deberíamos desconfiar) siempre vaya desde los grupos menos organizados hacia los más organizados, que no suelen ser precisamente los sectores más humildes de la sociedad.
La historia del intervencionismo estatal es siempre la misma: sacarle al más débil (el consumidor) para darle al más fuerte (el productor ineficiente).
Es como Robin Hood, pero al revés.
Publicar un comentario