Peicovich:
Y en el Picudo Sur (como es costumbre) suceden cosas raras. 115 legisladores "se hacen" de la Constitución de 40 millones de ciudadanos. Por prepotencia de mayoría la maquillan a gusto del Restaturador Patagónico de las Leyes. Operativo cometido a cara descubierta y mano alzada y que consta en actas. El hecho tuvo lugar en el ex Palacio Legislativo, extensión folclórica de la Casa Rosada. Diputados de UCR, ARI, PRO y justicialistas acordaron que tan descarado manotazo significa "la muerte de la República". Ni el suceso ni la frase movieron un pelo al 99% de la población. Su falta de impacto social bien puede pretender un puesto en el Guinness: la heroica protesta de rodear al edificio del otrora Congreso con ciudadanos tomados del hombro acabó en tristeza por falta de brazos indignados. Gozoso de contar ya con la Caja Mayor del Tesoro Nacional y darle así el destino patriótico que a él se le cante, K. dijo que así podrá gobernar "más rápido" (sic) y "con cristalinidad" (mega sic). Vocablo que prueba que es presidente humano y capaz de un "fallido".
Laborda:
Los sondeos de opinión pública muestran indiferencia en la mayoría de la población ante el tema de los superpoderes. Son un calco del pensamiento mayoritario en los años del apogeo menemista (1993-95): no hay que ponerle piedras en el camino al Presidente, hay que dejarlo trabajar; después de todo, la economía viene mejorando.
Mal que nos pese, a los argentinos nunca nos preocupó demasiado el funcionamiento de las instituciones. Tradicionalmente preferimos tener líderes fuertes antes que instituciones sólidas. Al menos, mientras la economía no nos cause grandes sacudones. Kirchner lo sabe.
Ese estado de ánimo del país le permite al titular del Poder Ejecutivo avanzar sobre el Congreso con la sensación de que los procedimientos republicanos son molestos y burocráticos formalismos que impiden gobernar.
Hoy a las 19 es la convocatoria de
Bernardo Neustadt a defender la Constitución en Plaza de Mayo. Espero que vaya mucha gente. Yo, por la distancia, no podré asistir. Ojalá que los que asistan logren, aunque sea un poquito, despertar al ciudadano dormido que habita dentro de cada argentino.

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