25 de marzo de 2007

El milagro de Kuznets

Decía el premio Nobel Simon Kuznets:
"Existen cuatro clases de naciones: países desarrollados, países en desarrollo, Japón y Argentina. El Japón constituye una categoría aparte porque a pesar de no tener recursos naturales alcanzó altos niveles de ingreso per cápita; Argentina está en otra categoría porque a pesar de tener todos los recursos naturales no se desarrolló".
Hoy nos enfrentamos al milagro presagiado por el oráculo de Kirchner.

"El mundo hablará del milagro argentino"

En un reportaje al diario La Nación, la pitonisa de las inversiones nos explica todo aquello que no podemos comprender, con total naturalidad. Casi como si fuese verdad.

¿Que cayó la inversión en el sector financiero? Pero si eso es bueno, es que estamos tan bien que no necesitamos más inversiones en ese sector.

¿Que llega menos inversión a la Argentina que a Chile y Mexico? Pero si eso es perfectamente lógico, porque aquí ya terminamos los procesos privatizadores.

¿Que la construcción no representa inversión en capital reproductivo? No se asusten, que la relación entre capital reproductivo e inversión ya empezó a cambiar. (¿Será porque empieza a caer también la inversión en construcción? ¿O será simplemente una mentira?

¿Que los celulares no son inversión genuina? Pero claro que sí, si hasta la productividad de la pitonisa funcionaria aumentó gracias a los celulares que puso en manos de sus adolescentes criaturitas.

¿Que los inversores no le preguntan de corrupción en el país? Pero claro, buscan fuentes más fidedignas, como por ejemplo Tranparency International, en cuyo Corruption Perception Index de 2006 Argentina figura en el puesto 93 (de 163 países) con un índice de 2.9 medido en una escala de 0 a 10 (a mayor índice, menor corrupción).

Y para ver la evolución del índice de corrupción argentino también se puede consultar este post de Sine Metu. (Advertencia: No da bien)

Lo que sigue es sólo para los que ya vieron la película 300:

El oráculo advierte al Rey Leonidas que no marche a defender a Esparta del ataque del rey persa Jerjes. Eso le impide lograr apoyo en el consejo para conseguir más soldados en su campaña. Lo que no sabe Leonidas es que los sacerdotes del oráculo fueron sobornados por los hombres de Jerjes para debilitar la defensa de Esparta.

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