1 de octubre de 2007

Pumas

100 volando postea y El Opinador Compulsivo levanta una opinión de Alejandro Rozitchner sobre los Pumas.

Le colgué un comentario en el post original con algo que escribí para los Juegos Olímpicos de 2004 que creo se puede aplicar en parte:

Sean eternos los olivos

Los juegos de Atenas nos dieron dos medallas doradas. Hace 52 años que ningún atleta argentino lograba el lugar más alto del podio.
¿Por qué ganamos en 2004?

Basket:
Porque es un equipo globalizado. La liga nacional dio difusión local al deporte y logró generar las instituciones necesarias para el despegue. Los jugadores triunfaron acá, emigraron y triunfaron en el exterior. Tres NBA (uno con anillo), dos ex-NBA, seis en la liga española, uno en la liga italiana y uno en la liga nacional. Subcampeones mundiales, eran un equipo temible y temido, candidatos a una medalla. Sólo los argentinos somos capaces de subestimarlos y de creernos que no fue un triunfo lógico. Nos gusta todo el folklore de la hazaña, de que éramos el patito feo que le ganó a los grandes.

Futbol:
Aún más candidatos. Era imposible no ganar el oro. No le ganamos a nadie. Los rivales no estaban a la altura de nuestros atletas. Veamos nuestro equipo integrado por:
Varias veces campeones de la AFA, finalistas de la Champions League, campeones de la Copa Libertadores e intercontinental, figuras de las ligas europeas y mexicana, campeones mundiales sub-20.
Y encima dudábamos.
Una satisfacción personal: El cuerpo técnico (Bielsa) no recibe medalla en los juegos.

Hockey:
Las leonas también eran candidatas al oro, pero sufrieron dos traspiés y se tuvieron que contentar con el bronce. Igual que los "monstruos" de la NBA.

Tenis:
Paola Suarez es la número uno del mundo en dobles. También era una candidata lógica.

Yachting:
Camau espínola ganó su tercera medalla olímpica con el experimentado Santiago Lange. Tampoco hay sorpresas.

Natación:
A Georgina Bardach no la conocía. Me pregunto si sus rivales se sorprendieron por su tercer puesto.
Meolans, el rey del marketing, no figuró.

¿Serán eternos los olivos? ¿Seremos capaces los argentinos de seguir generando campeones olímpicos? El secreto está en contar con una infraestructura local que permita desarrollar nuevos atletas, competir con el resto del mundo y volcar ese aprendizaje de nuevo en nuestro país.
Y agrego esta carta de lectores no publicada de la misma época:
Fuego griego (Enviada a La Nación el 13/8/2004, no publicada)

Señor Director:

En Atenas comenzaron los juegos olímpicos. Las naciones reunidas en busca de la gloria. Seleccionados por el mérito, los atletas se disponen a representar a sus países y competir en sus respectivas disciplinas cumpliendo las reglas.
Arbitros imparciales evitarán que los participantes violen las normas. Un control permitirá alejar y despojar de sus logros a quienes hayan cometido el fraude del dopping. Después de una vida de preparación todo será esfuerzo, talento y coordinación. Veremos sonrisas, lágrimas y sobre todo mucha emoción.
Luego terminarán los juegos y volveremos a la vida real, cada uno a su país. En algunos existen reglas claras y fáciles de cumplir. En otros no. En algunos existen jueces imparciales. En otros no. En algunos existen controles para evitar el fraude. En otros no. También allí hay medallero.
Ojalá que aprendamos de estos juegos para que nos vaya mejor en la vida real. Para que los talentosos, los que se prepararon, los que se esforzaron y cumplieron las reglas puedan triunfar, y para que todos reconozcamos sus triunfos.
Agrego ahora, aunque OFF TOPIC, una referencia olímpica al gobierno de Kirchner: Anemómetro

No entusiasmarse. El Rugby no es deporte olímpico.

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