27 de abril de 2009

Ahora con fuente y fecha

Puede decirse que (el gobierno de Kirchner) tiene un plan, si tenemos en cuenta que mantiene un control fiscal y monetario y que no gasta desmesuradamente. Pero, por otro lado, es un gobierno que parece tener menos confianza en el sector privado que en la posibilidad de ver al Estado asistiendo a las empresas privadas en determinadas áreas o haciendo las inversiones por él mismo. Parecería que hay una visión más pesimista sobre una corriente natural de inversiones. (...) Creo que el capitalismo no tiene que funcionar asociado al Estado, con ventajas, avales, exenciones, como durante años ha funcionado con la llamada patria contratista. Lo fundamental es que la Argentina tenga un capitalismo competitivo.
Roberto Cortés Conde
La Nación - 20/3/2004

El peronismo es un instrumento fallido para superar la exclusión y otorgar poder a las masas, debido a su clientelismo paternalista y su desprecio por la educación, al igual que la corrupción enraizada en su propio interés.
Editorial del Buenos Aires Herald
19/3/2004

En esta etapa de una presidencia en gran medida exitosa, Kirchner debería revelar una visión del futuro dirigida a llevar adelante el país, en general, y la juventud en particular: sin duda, un elemento esencial para lanzar ese movimiento de adhesión personal, uno habría pensado. En su lugar, hace sumo hincapié en un evento dirigido a conmemorar a un predecesor que duró apenas 45 días en la presidencia, en tanto que su cansada retórica constantemente glorifica la década de 1970 mientras demoniza la de 1990. Pero tras ser testigo de los horrores del terrorismo mundial en acción en Madrid, horas antes ese mismo jueves, ¿Kirchner realmente desea que vuelvan los años setenta?
Editorial del Buenos Aires Herald
15/3/2004

La negociación no es una pulseada con un ganador y un perdedor. (...) Nadie va a una negociación para rendirse. Toda negociación es, al contrario, el arte de obtener de la contraparte alguna concesión a cambio de otra concesión que se percibe como menor. No hay negociación sin concesión. (...) La idea de ganarlo o perderlo todo en un encuentro decisivo no corresponde a la negociación, sino a la guerra.
Mariano Grondona
La Nación - 14/3/2004

Para la gran mayoría de los que estamos trabajando en los Estados Unidos, o más precisamente en Washington, incluso en organismos internacionales, la Argentina no está en la primera plana.
En los mercados, sobre todo, y hablo de Nueva York, la Argentina aún no es vista como un país serio, lo cual es perjudicial para captar inversiones.
El gobierno de Kirchner insiste en un discurso nacionalista. E insiste en echar la culpa de los problemas a los otros, sobre todo a los que tienen dinero y a los empresarios. Es un rezago de otros tiempos que, excepto en la Venezuela de Chávez, no es frecuente en el Ecuador de Gutiérrez, ni en el Brasil de Lula, ni en la Colombia de Uribe, ni en otros países de la región.
Arturo Valenzuela
La Nación - 12/3/2004

Los fuertes compromisos políticos y económicos de muchos expertos en opinión publica los han llevado a convertirse en meros operadores de prensa o difusores de banalidades. Predomina el análisis lineal, la ausencia de compromiso ideológico (santo horror), las obviedades y lo “políticamente correcto”.
Lisandro Echenique
Urgente 24 - 12/3/2004

Si el siglo XX nos enseñó algo, esto es que cuando de causar desastres se trata, los que se proclaman defensores de los intereses de los más pobres en su lucha desigual contra los poderosos del mundo pueden ser incomparablemente más eficaces que cualquier acreedor buitre o técnico fondomonetarista despistado.
James Neilson
La Nación - 9/3/2004

Con Uribe, Kirchner es el hombre de mayor popularidad en la región. Pero a diferencia del presidente colombiano, no pide el esfuerzo de la población para sacar el país adelante. Uribe habla de la realidad, en cambio Kirchner entró en un círculo vicioso que consiste en decir lo que la gente quiere escuchar y no hacer nada. Tendría que aprovechar el fenomenal apoyo que recibe para gobernar bien. La Argentina y Kirchner ya no le importan a nadie, y esto es una tragedia.
Arturo Valenzuela
América Economía - 12/3/2004

El gobierno kirchnerista parte de la creencia de que la inversión pública, y no la privada, es el motor del crecimiento económico. (...) No sólo el superávit fiscal sino también las manos limpias caen víctimas de una restauración del gigantismo estatal: el actual gobierno se enorgullece de verse libre de escándalos, pero no importa cuán altos puedan ser sus principios éticos (¿y cuán altos lo fueron durante los 12 años de Kirchner a cargo de Santa Cruz?), multiplicar la contratación y la regulación estatal significa sembrar las simientes de la corrupción estructural.
Editorial del Buenos Aires Herald
7/3/2004

Mal que les pese a los miembros de un gobierno orgulloso de su combatividad, reparar los daños que tan despreocupadamente están ocasionando a su imagen internacional será una tarea de muchos años, tal vez décadas. Mientras tanto, la "normalidad", para no hablar del "capitalismo en serio" de los discursos presidenciales, continuará siendo una fantasía inalcanzable.
James Neilson
Noticias - 5/3/2004


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