El punto de inflexión
De tratarse de otro dirigente, tanta indignación podría comprenderse, pero sucede que Kirchner siempre ha dado a entender que aprueba los escraches aunque sólo fuera porque hasta ahora la mayoría de los blancos de esta modalidad poco democrática figuraba en su lista negra de enemigos.
Kirchner tiene motivos de sobra para sentirse sumamente preocupado por lo que está ocurriendo en Santa Cruz. No sólo es su provincia natal, también es un feudo que ha dominado durante lustros y que imaginaba le sería leal por los siglos de los siglos. Por lo demás, se trata de un lugar cuyos habitantes lo conocen bastante bien.
Huelga decir que la sensación de que la economía real se ha apartado de la oficial ya afecta a millones de personas que, además de saber por experiencia propia que los precios están subiendo mucho más de lo que dice el INDEC, dan por descontado que un gobierno mendaz está tratándolas como si las creyera imbéciles.
Puesto que Kirchner no se siente constreñido a preocuparse por la oposición, no se preocupa por su propia conducta o por aquella de sus colaboradores, razón por la que su decisión de gobernar la Argentina como si fuera Santa Cruz amenaza con tener secuelas bien santacruceñas.
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1 comentario:
Estos últimos días una sonrisa de satisfaccion se ha asentado en mi rostro ....
¿Soy muy malo?
Fernando R. R.
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