
De Tom Wise:
–¿Cómo ve al sector empresario?
–Muy callado. No dicen lo que piensan, no le ponen la proa al Gobierno tal como debiera ser. Mire por ejemplo a este señor Moreno, un patotero profesional al que nadie se le enfrenta. Claro que alguno se animó a decirle algo y Moreno le respondió: "Cuidado con tu familia". ¡¡¡Guauuuu!!!, ésa es muy brava.
–Sí, pero es verdad que se nota una actitud pasiva a nivel empresario.
–Los empresarios son una vergüenza porque están haciendo grandes negocios. Se juntan con el Presidente y no le dicen la verdad. Están haciendo negocios con la construcción, con la obra pública y tanto más.
–Entonces, les conviene bancarse que los rete como a chicos antes que hablar.
–Claro, en vez de ser maduro y marcarle las cosas al Presidente, se callan. Parecen cortesanos. Si hablan tienen miedo de perder el favor y si pierden el favor, pierden los negocios. Así, le hacen un gran daño a la Nación porque lo más importante es la crítica ya que te permite conocer tus debilidades y defectos y corregirlos.
–¿Y la actitud de la gente?
–La gente está anestesiada, mientras tenga su plasma y pueda vacacionar en la costa, no quiere que nadie le diga malas noticias. Quiere seguir viviendo en esta fantasía. Igual, miremos lo de Santa Cruz, fue sorpresivo. Es decir que la gente de un día para el otro se da vuelta, y creo que lo de Santa Cruz es el comienzo.
De James Neilson:
He aquí un motivo por el que tantos constitucionalistas latinoamericanos han insistido en la necesidad de impedir que los gobiernos se eternicen, y por el que los gobernantes mismos protestan con pasión contra los límites impuestos. Cuanto más tiempo disfrute un grupo determinado de personas del poder, más sistemática resultará ser la corrupción. Por cierto, escasean en la región los ejemplos de gobiernos que, luego de cuatro años o más en el poder, no se hayan visto frente a una avalancha de denuncias por diversas formas de enriquecimiento ilícito. Demás está decir que el peligro de que los funcionarios caigan en la tentación de anteponer sus intereses particulares o corporativos al bien común es mayor cuando un gobierno está dominado por quienes aprendieron sus artes gobernando una provincia donde las reglas eran más flexibles, como en el caso de Santa Cruz, y los políticos y funcionarios se conocen muy bien. Por una cuestión de lealtad personal, en la Argentina los lazos de complicidad así consolidados siempre han estimulado la corrupción, de ahí la necesidad de renovar una clase política en que demasiados se han acostumbrado a los arreglos neofeudales.


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