31 de octubre de 2007

The End

Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.

1 comentario:

Louis Cyphre dijo...

Hace unos años decía esto.

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