Encuesta: Datamatica
Hat tip: La hora de maquiavelo
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La libertad de expresión pertenece a quienes tienen un blog.

Si se tiene en cuenta el nivel educativo, Cristina Kirchner saca ventaja entre los que tienen educación primaria (46,6) y cae entre los universitarios (26,1).Se cumple entonces lo de este chiste:
Un hombre entra en un restaurante de última moda y sale a recibirle un robot, perfectamente vestido de maitre, que le dice:Hay que educar al soberano
"Lo siento, señor, pero todas las mesas están ocupadas y tendrá usted que esperar una media hora. Estoy perfectamente programado y, si usted lo desea, mientras la casa le invita a una copa en la barra, podemos conversar un poco para que la espera sea más agradable"
"De acuerdo" dice el cliente sorprendido
"¿Le importaría decirme cuál es su Cociente Intelectual?" pregunta el robot-maitre.
"Es de 160" responde el cliente.
Y durante los treinta minutos siguientes el robot dialogó con soltura y amenidad sobre los últimos acontecimientos culturales, la economía mundial, analizando sus previsibles tendencias y sobre los más recientes avances científicos y tecnológicos...
El cliente queda muy impresionado y, al cabo de unos días decide volver, pero para ver como reacciona el robot, le dice tener un CI de 95.
El robot estuvo los treinta minutos de espera comentando el desarrollo de la liga de futbol, los triunfos internacionales de algunos deportistas de elite y, también, los últimos programas de televisión.
Lleno de curiosidad, por tercera vez vuelve el cliente a los pocos días y ahora, a la pregunta del robot, responde que tiene un CI de 20...
El robot comienza a hablarle despacito y le dice:
Así que votamos a Cristina Kirchner...

Soy pobre, entonces tengo que ser peronista.
Así me aseguro de seguir siéndolo.
No sólo yo, sino todos los demás.
Excepto, por supuesto, los dirigentes peronistas.
Si prefieres el bienestar a la libertad, la tranquilidad de la servidumbre al animado desafío de ser libre, vete en paz a tu casa. No te pedimos tu consejo ni tu apoyo. Inclínate y lame la mano que te alimenta. Que tus cadenas sean livianas, y que la posteridad olvide que fuiste nuestro compatriota.
Samuel Adams.