2 de julio de 2008
RESCATE
Ingrid Betancourt liberada por un operativo de las fuerzas armadas colombianas.
De Angeli es un ciudadano, no un político.

Este post del opinador sobre De Angeli disparó algunos comentarios míos que acá resumo.
En efecto, De Angeli no es muy distinto ideológicamente al gobierno.
Sin embargo, abre un camino.
Y tanto oficialismo cono oposición deberían hacer buena lectura de esta situación.
Pero fundamentalmente es la ciudadanía la que debe entender qué representa De Angeli.
De Angeli representa el derecho a resistencia del ciudadano frente al gobierno.
Ojalá no pierda en su patriada, porque sería un retroceso tremendo para la sociedad.
Cypher destaca que "Lo único que le molesta de las retenciones es que le toque pagarlas a él".
Y esa es, justamente la cuestión.
De Angeli es un socialista con plata ajena, como todos los socialistas.
Pero si todos nos diéramos cuenta que podemos protestar contra lo que nos toca pagar, no les va a quedar otra a los peronistas de turno (peronistas de todos los partidos - socialistas de todos los partidos) que bajar el gasto.
Ese es el mensaje (traducido) de Deangeli.
Es como cuando Llambias dijo "No está en discusión el destino de los fondos, lo que discutimos es el origen, que proviene de retenciones confiscatorias".
Si no hay dinero, no hay destino de ese dinero.
Es así de simple
Y así de difícil lograrlo.
Pero no imposible.
En el fondo no queremos ser gobernados por De Angelis, queremos parecernos más a él a la hora de hacer valer nuestros derechos frente al gobierno.
1 de julio de 2008
El paraíso perdido
esplendorosos jardines,
alfombras de macachines
y plantas en floración.
Puso la sacra mansión
nuestro Señor con gran tino,
pero de puro jodón
la pobló con argentinos.
No obstante tal estropicio
el asunto anduvo andando
bastante bien en su inicio.
De a poquito y trabajando
la gente iba prosperando,
y trabajando vivía,
a los demás respetando
como correspondía.
Pero Satán no podía
tolerar tanta armonía
y en su cueva discurría
sobre el método preciso
de serrucharles el piso
a Dios y su Paraíso.
Tanto y tanto caviló
su mente febril y astuta,
que descubrió - hijo de puta -
la correcta solución:
Les mandó desde el infierno
para que fuese gobierno
a Juan Domingo Perón.
Este era un diablo pintón,
dicharachero y goloso,
campeón de los mentirosos
y audaz hasta la raíz.
Mozo jinetazo ahijuna
capaz de robarse un país
y de venderlo en la luna.
De entrada nomás armó
al son de matraca y bombo
un mayúsculo quilombo.
A lo loco discursió
macaneando sin tapujos,
prometiendo mejorías,
comodidades y lujos
a las grandes mayorías.
Con ganas les predicó
una consigna increíble,
que había que trabajar,
pero lo menos posible,
y que su mayor función
era joder al patrón.
Luego que los convenció
sin freno siguió y siguió
mintiendo y chantapufeando
a los de arriba jodiendo,
a los de abajo engañando,
a los del medio fundiendo.
Odios al pedo creando
y a todo el mundo cagando.
Con el correr de los años,
ya choto y podrido en plata,
empezó a meter la pata
queriendo usar a la zurda
para mayor estropicio
mas se dio vuelta el papel
y la zurda lo usó a él
en su propio beneficio.
Satán entonces pensó
con su profunda sapiencia:
"Este huevón nos está
entregando sin conciencia
a nuestra peor competencia".
Y en plenario del Averno
decidió que lo llevaran
de vuelta para el infierno.
Así se fue del Paraíso
porque Lucifer lo quiso
dejándonos en herencia
en estado de demencia
gobernados por su viuda
junto con la horrible duda
de que si es más gil que bruta
o más boluda que puta.
Bajo ella, muy verticales,
multitudes de reptantes,
manyaorejas y maleantes
alcahuetes estatales
y coimeros a destajo
desempeñando funciones
de Ministro para abajo.
Legiones de guardaespaldas
y asesinos mercenarios
protegiendo a perdularios
gremialistas millonarios.
La moneda envilecida,
la moral emputecida,
la fe defraudada y rota
y el país hecho pelota.
Autor desconocido
MORALEJA
Quedó así el país convertido
en un paraje triste y corrompido
con un pueblo infeliz y sometido
a través del engaño y la falacia
al yugo de una hedionda mierdocracia.
Del bombo y las matracas al compás,
y ya que todos juntos somos más,
cantemos bajo el sol sin disimulo
que contentos votamos como el culo
entre analfas, grasitas y grasudos
más de siete millones de boludos.
Cita del día
30 de junio de 2008
Cita del día
Courtesy of Strike The Root
New Age
Por Sergio Bergman
Para LA NACION
Nos encontramos ante un nuevo desafío: migrar de lo patológico a lo político y de lo político a lo cívico para poder aprender de estos cien días de "re-tensiones". Lo patológico -término aplicado a nuestra realidad política por el maestro y amigo Santiago Kovadlof- es el punto de partida para intentar comprender, aun sin poder explicar, cómo es posible sabotearnos sin razón, en una crisis que nos buscamos solos.
La patología de los oscuros laberintos de la psiquis humana se encara en un marco terapéutico, no en un análisis sociológico o político. Es cierto que a una república no se la puede derivar a tratamiento cuando padece trastornos patológicos de la estructura de su personalidad institucional. Pero es lícita la analogía de asumir que patológico es cuando la responsabilidad de una nación se reduce, del equilibrio de poderes y funciones de mutuo control, tal como establece la Constitución, al destino de todos determinado por la personalidad de uno.
Más aun cuando ese uno en realidad son dos. No por personalidad desdoblada, sino cuando, para un solo cargo y para la misma función, son dos personas que se hacen una en diferentes contextos y según la ocasión. Se trata de asumir que a través de la sociedad conyugal se ha consolidado una reelección.
Nada para criticar en cuanto a la legalidad, pero en cuanto a la legitimidad toda para observar, recordar y rectificar a la hora de votar. Ya aprendimos que, aun estando habilitada la sucesión consecutiva y eterna en un matrimonio presidencial, se asume la evidencia de que eludir el vencimiento de los mandatos es contrario al espíritu constitucional. Todos observan y quedan perplejos al confundirse quién es quién y preguntarse si el que ejerce el poder es el que la mayoría votó, o bien quien se suponía que, sin elegirlo asumiría -o nunca abandonaría- el verdadero control.
La Argentina está enferma hoy de una patología del poder que es autocracia para gobernar y democracia para elegir. Autocracia, termino que también propone el amigo Pepe Eliaschev, es todo lo contrario a democracia, pero no en referencia a cómo se elige al representante, sino cómo se gobierna para asumir la totalidad del poder.
Por ello, cuando se cuestiona la autocracia, nos responden que se pretende golpear, desestabilizar y anular la democracia. Así, nuestra patología como nación es que, bajo la forma legitima de elecciones democráticas, se vota por mayoría a quien gobierna, pero, una vez que asume el poder, lo retiene y concentra. Así, la autocracia determina las políticas del Estado desde un totalitarismo sofisticado, que mantiene las formas e instituciones republicanas vaciadas de todo poder para ejercer lo que establece la Constitución, concentrado de forma discrecional en un Ejecutivo que abusa de la legalidad de necesidad y urgencia, al abortar con sus superpoderes toda legitimidad constitucional.
El ejercicio del poder queda centrado en la persona que, aislada en sí misma, se alimenta de la propia visión, potenciando ya no a la nación, sino la noción de que todos dependemos de uno -que en realidad son dos- donde ya no suma, sino que resta toda posibilidad de dialogo que no será otra cosa que monólogos en intermitencia. Las instituciones quedan canceladas por un personalismo de autorreferencia. La vida política queda, entonces, reducida al comentario editorial, que es interpretación de la personalidad en la que aparecen voceros que ya no hacen oposición, sino descripción de la patología de una sociedad que, habiendo recuperado la democracia, se somete al unicato sin objeción.
El carácter de la personalidad será, en este contexto, la variable determinante a partir de la cual se va a redimir o a suicidar no sólo el propio ego, sino el destino común de todos los habitantes de la Nación, que una vez más, como tanto nos gusta a los argentinos, somos espectadores en lugar de protagonistas del espectáculo lamentable al que transformamos la política.
Patológico también es estar siempre enojado y gritarles a los demás, muchas veces, porque uno mismo no quiere escuchar. También lo es volver compulsivamente siempre al pasado, ya no para recordar y hacer memoria, sino para manipularla en beneficio de la propia historia de la que uno se apropia cuando la quiere editar.
Patológico es el uso y abuso de la memoria, como si fuera sólo un viaje de vuelta, al llevar a todos al pasado para confrontar hoy nuevamente aquello que no se debe olvidar, pero que no existe en el presente, salvo en la retórica que es funcional. Por el contrario, todos los que hacen sana memoria saben que el viaje es de ida y vuelta, para retomar el sentido de futuro, para superar lo acontecido, para no quedar atrapados siempre en el pasado, que no está pisado sino aprendiendo para no repetirlo, pero para lograr que sea definitivamente pasado superado con el fin de poder avanzar.
Político es, a diferencia de lo patológico, una ciencia y una conciencia, que no se centra en la estructura de la personalidad ni en los desvíos institucionales desdoblados entre lo que se dice y lo que se hace.
Política es la acción cultural de ser humanos civilizados que fijamos reglas de juego claras, pactadas en la ley, y que, más allá de las razones de cada parte, no se cae en la barbarie de cumplir las reglas cuando conviene y vulnerarlas cuando el que tiene la fuerza las quiere imponer. Condiciones que la política ofrece en el marco de la ley, tanto de forma y de espíritu, para acceder, ejercer, controlar y suceder un poder que, lejos de ser absoluto, es una función para implementar en lo concreto, un proyecto que trasciende a las personas e instituciones que lo gestionan.
Así, en nuestra Nación, el sistema político es una democracia para elegir a nuestros representantes y una república para que nos gobiernen. Si bien la Constitución habilita un estilo presidencialista, no anula ni subordina al absoluto de su persona los poderes autónomos y de recíproca regulación del orden ejecutivo, legislativo y judicial.
Una república representativa federal es un sistema político al que nos debemos y cuyos contenidos políticos lo determinan los partidos, en el que los ciudadanos se enrolan para acceder a los papeles de representación, pero desde los cuales no podrán hacer lo que quieren, sino lo que deben, ya que el gobierno no les pertenece, sino que pertenece siempre al pueblo, a partir del principio fijado en la Constitución, que determina que el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes.
Nos encontramos, entonces, en una crisis política de representación, en la medida en que los ciudadanos, alienados de la política, se alejan y distancian de ella, y en lugar de cultivarla y practicarla advierten a todos "no te metás", para debilitar así el sistema, que puede ser fácilmente vulnerado por las corporaciones o los personalismos, que someten al sistema a su voluntad en lugar de someter su voluntad al sistema.
Hasta que no se asuma que reivindicar la política está por encima de reivindicar a los políticos, y que podemos criticarlos a ellos, en la medida en que asumamos y reparemos también nuestra hipocresía ciudadana cuando aceptemos que todos debemos participar, para fortalecer desde cualquier partido al sistema que, por encima de los dirigentes, dé las garantías de afirmar tanto la democracia como la república. La dimensión cívica es, entonces, la última, que en definitiva es la primera. Desde la conciencia cívica es desde donde se podrá acudir a las nuevas generaciones que, ya nacidas en democracia, no se asustan de las arengas del pasado, y que, habiendo aprendido la lección, nacen tan libres como responsables para participar en la política. Una dimensión cívica en la que, quienes se asoman primero como espectadores privilegiados, tanto de nuestra patología como de nuestra crisis política, pueden asumir la gran oportunidad de ejercer en democracia la reconstrucción de la república.
Cumplimos veinticinco años custodiando como pueblo un logro de todos -que no puede atribuirse ningún gobierno ni partido- que es la democracia como pacto sagrado que los argentinos no pretendemos vulnerar. A pesar de intimidarnos acusando a quienes piensan distinto de desestabilización destituyente, afirmemos pacífica y ejemplarmente los ánimos de las ánimas jóvenes, para que encuentren nuevas opciones de consolidar tanto la democracia como la república, e instituir una ciudadanía que ejerce no sólo derechos, sino que toma responsabilidad, al cumplir con las obligaciones.
De esta forma, no estaremos condenados al refritado permanente de más de lo mismo, o a una regresión compulsiva al discurso del pasado para confrontar en lugar de enfrentar, sabiendo que necesitamos nuevas formas, nuevos contenidos y renovadas utopías para que el condominio al que reducimos al país vuelva con actores protagónicos de espiritualidad cívica a ser la nación que afirma nuestra Constitución.
El autor es rabino de la Fundación Judaica.29 de junio de 2008
27 de junio de 2008
Castillo de naipes
James Neilson
(Río Negro)
Néstor Kirchner y su esposa Cristina están acostumbrados a ser obedecidos por la servidumbre.
Luego de doce años en los que manejaron Santa Cruz como si formara parte de su patrimonio familiar y cinco en que han gobernado la Argentina de la misma manera, sin sentirse obligados a modificar del todo el "estilo" hermético y prepotente que aprendieron en la provincia que aún dominan, no les es nada fácil entender lo que les convendría hacer en una situación como la actual.
Por primera vez, los Kirchner se encuentran frente a una coalición creciente -ya incluye a buena parte de la población del país - que no tiene intención alguna de dejarse intimidar por la irascibilidad que suelen emplear como un arma para silenciar a los díscolos.
No sólo se trata de "los oligarcas" del campo, de sus imprevistos aliados urbanos y de los opositores locuaces de siempre, sino también de muchos dirigentes peronistas que, alarmados por lo que está sucediendo, son reacios a ser carne de cañón en una batalla que creen perdida de antemano.
El cordobés José Manuel de la Sota y otros no disimulan su convicción de que los Kirchner los están llevando hacia un desastre y, como es lógico, no quieren quedar sepultados bajo los escombros.
La decisión de pedirle al Congreso dar un sello de aprobación democrático a las retenciones móviles fue acaso un acierto táctico por parte de Cristina, ya que sirvió para que el país se tranquilizara por un rato después de varias semanas de tensión en aumento, pero a menos que el bloque oficialista termine encolumnándose tras ella habrá sido un error estratégico.
Brindó a aquellos peronistas que sospechan que la gestión de la presidenta será un fracaso estrepitoso equiparable con los protagonizados por Isabel Perón o Fernando de la Rúa un pretexto inmejorable para romper con el Poder Ejecutivo.
Algunos ya han dicho que no ratificarán a libro cerrado el proyecto de ley sobre retenciones móviles por miedo a la eventual reacción enfurecida del electorado de los distritos que representan.
Otros se afirman contrarios a la iniciativa por motivos económicos o doctrinarios.
Y los hay que hablan de la necesidad de que el Congreso desempeñe un papel menos pasivo en la vida nacional.
Los nuevos disidentes aún constituyen una minoría en el bloque oficialista, pero pronto podrían conformar una mayoría.
Podrían porque los peronistas nunca se han destacado por su independencia de criterio: de difundirse la sensación de que el movimiento en su conjunto ha optado por alejarse de un caudillo cuyo ocaso le parece inminente, pocos pensarán en sacrificar su propio futuro en aras de su hipotética lealtad hacia una pareja cuyo momento de gloria ya pertenece al pasado.
Están habituados a abandonar a su suerte a caudillos en cuanto pierden la capacidad para garantizarles votos en cantidades suficientes.
Diez años atrás, Carlos Menem era tan popular y tan "hegemónico" como fueron los Kirchner hasta marzo, mientras que Eduardo Duhalde, dueño del presuntamente temible aparato bonaerense, vio evaporarse su poder cuando se hizo evidente que el electorado lo repudiaría.
Los Kirchner podrían ser las próximas víctimas de la "ingratitud" de sus partidarios coyunturales.
Todos los intentos recientes de los Kirchner por hacer sentir su autoridad han resultado contraproducentes.
Las soflamas ya rutinarias de Cristina y sus intentos de descalificar a los agricultores, acusándolos de ser mezquinos, antipatrióticos, golpistas y muchas cosas más, sólo provocan fastidio: muchos de los trasladados en micros fletados a Plaza de Mayo hace poco más de una semana la abandonaron en cuanto la presidenta comenzó su arenga.
En cuanto a los esfuerzos por impedir que otros ganen la calle, enviando pelotones de piqueteros y mercenarios rufianescos a lugares brevemente ocupados por amas de casa pertrechadas de cacerolas y transformando la Plaza de Congreso en un camping improvisado para que no la tomen los ruralistas, la impresión que dan difícilmente podría ser más patética.
Huelga decir que tales actividades no han servido para que los peronistas cierren filas en torno de la presidenta: saben tan bien como el que más que un gobierno que para sobrevivir depende de los aportes de personajes como Luis D'Elía, Guillermo Moreno y Hebe de Bonafini podría tener los días contados.
Desde hace muchos años, la Argentina ha visto alternar períodos signados por una sobredosis de poder presidencial y otros caracterizados por la debilidad presidencial en la que todo parece caerse a pedazos.
La implosión del kirchnerismo, pues, plantea a la clase política nacional un desafío que tal vez no esté en condiciones de superar.
Como sucedió antes del desplome del gobierno del presidente De la Rúa, está conformándose una liga de gobernadores, aún embrionaria, estimulada por la conciencia de que el conflicto entre los Kirchner y el campo supone un enfrentamiento entre el interior despojado y un centro voraz.
Pero por descollantes que fueran sus miembros, una liga de gobernadores no estaría en condiciones de administrar el país.
Para eso hace falta un gobierno central fuerte, con la autoridad precisa para tomar decisiones a veces antipáticas, razón por la que el santafesino Hermes Binner cree que la solución al embrollo en que el país se mete toda vez que un mandatario tiene en principio mucho poder, pero no cuenta con el respeto del grueso de la ciudadanía, consistiría en trasladar responsabilidades actualmente monopolizadas por el Poder Ejecutivo al Legislativo.
En principio, la propuesta es buena.
Un sistema en que el destino del país depende durante exactamente cuatro años de los prejuicios, los caprichos, el temperamento y la imagen de una sola persona es obviamente inferior a uno en el que las responsabilidades suelen repartirse entre varias personas que en caso de emergencia pueden dar un paso al costado sin que su relevo desate una crisis institucional tremenda.
El problema es que el cambio sistémico que Binner y otros tienen en mente no podría producirse sin desalojar antes a una presidenta que con toda seguridad se negaría a dejarse privar de sus poderes especiales.
Y aun cuando para asombro de muchos los Kirchner aceptaran colaborar con una reforma constitucional muy complicada en tal sentido, tendría que transcurrir mucho tiempo antes de que la ciudadanía se habituara a ser gobernada por un régimen parlamentario que, sería de prever, se asemejara mucho más al italiano que al británico o sueco.
Quote of the Day
Hat tip: Strike The Root
Custodia con celosa atención la libertad pública. Sospecha de todos los que se acercan a esa joya. Desafortunadamente, nada la preservara excepto la fuerza directa. En cuanto desistas de esa fuerza, estarás arruinado.
23 de junio de 2008
Mandale este mail a tus legisladores
Señor Diputado/a (o Senador/a):
Le pedimos que ponga mucha atención en la votación del proyecto del Poder Ejecutivo sobre retenciones porque en su redacción actual:
1. Le piden que "Ratifique" una norma inconstitucional dictada por el Poder Ejecutivo con base en otra norma del Código Aduanero impuesta durante el Proceso. No cabe "ratificación" que no deje en claro que la facultad de legislar sobre toda clase de ingresos impositivos del Estado es exclusiva del Congreso;
2. le piden que convalide una norma inconstitucional por fijar un monto confiscatorio de impuestos según la jurisprudencia pacífica de la Suprema Corte;
3. le piden que se haga cómplice de una exacción al campo mientras otras actividades - como el juego, la hotelería, las transacciones financieras, etc. - quedan exentas de retenciones a pesar de haber tenido ganancias tan "extraordinarias" como las del agro, que viene aportando el 35% de sus ingresos desde hace cinco años;
4. le piden que contribuya a impedir que en el campo se forme una sólida clase media de pequeños productores, a diferencia de lo que se hace en Uruguay, Brasil y Chile.
Los argentinos de hoy y los de mañana estaremos observando atentamente su conducta para ver si es Usted un legítimo representante de la voluntad popular. Nuestros votos le confieren un mandato, nosotros somos sus mandantes, y no el Poder Ejecutivo Nacional.
Hacé click aquí para enviarlo.
21 de junio de 2008
Guts vs. Balls
We've all heard about people having guts or balls, but do you really know the difference between them?
In an effort to keep you informed, the definitions are listed below:
GUTS - Is arriving home late after a night out with the guys, being met by your wife with a broom, and having the guts to ask: 'Are you still cleaning, or are you flying somewhere?'
BALLS - Is coming home late after a night out with the guys, smelling of perfume and beer, lipstick on your collar, slapping your wife on the butt and having the balls to say: 'You're next, fatty.'
I hope this clears up any confusion on the definitions.
Medically speaking, there is no difference in the outcome, since both ultimately result in death.
Misión cumplida
Y remando llegamos a los 10.000Este vídeo nació el 5 de abril como una respuesta a la publicidad de cristina contra la soja.
Agradecemos a todos los que le dieron difusión.
20 de junio de 2008
19 de junio de 2008
18 de junio de 2008
Pensando
Pride and joy

Don't blame us if we ever doubt cha
You know we couldn't leave without cha
Boston, you are the only only only...
(Tessie )
17 de junio de 2008
16 de junio de 2008
15 de junio de 2008
Salvanos, Grace
...She's skilled at the art of deception and she knows it...
...She's got dirty money that she plays with all the time...
...She'll bake you cookies then she'll burn your town...
...Call her a bully she'll blow up your whole damn playground...
...Then in the morning, don't be surprised if you're dead...
14 de junio de 2008
13 de junio de 2008
11 de junio de 2008
10 de junio de 2008
Algunos comentarios en La Nación
Las provincias sojeras tienen que buscar su independencia, como Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija en Bolivia.
Nota: Bonafini pidió a la Justicia la captura de los integrantes de la Comisión de Enlace (LANACION.com)
Ojalá algún juez alcahuete los detenga. Ahí se van a dar cuenta del gigante que despertaron.
Nota: Binner: "No hay salida del país si no pensamos en el campo" (LANACION.com)
La provincia de Santa Fé tiene que repudiar los pactos preexistentes a la constitución y declarar su independencia.
Nota: Apelarán el fallo contra el aumento (LANACION.com)
El ministro Aníbal Fernández arregla todo muy fácil. No comparte bajo ningún punto de vista el fallo. No comparte que el defensor del pueblo deba intervenir en la única tarea que tiene deber constitucional de intervenir. Y chau picho. Como él lo dice, es palabra santa. ¡Qué tres poderes ni ocho cuartos!
Nota: Apelarán el fallo contra el aumento (LANACION.com)
¿Prohibir la exportación de soja? ¿Matar a la gallina de los huevos de oro? Jamás. Exprimirla hasta el borde de la muerte, eso sí.
















